CAPITULO II
Búsqueda Incomprendible
Esa noche Jack no podía dormirse, se la pasaba
pensando en los acontecimientos que sucedió en el paseo de ayer. Su mente daba
vueltas preguntándose que pudo haber sido o quienes pudieron haber hecho toda
esa nieve. Sus preguntas se incrementaban cuando se acordaba de la hada bebe
que casi fue congelada, Jack nunca haría eso, le agradan las hadas y lo que
menos haría es lastimarlas. El brillo del sol empezó a iluminar la habitación
de Jack haciéndole entender que ya era hora de levantarse pero como todo chico
travieso siempre se quedaba unas horas más en la cama pensando o jugando con
sus poderes. Fue interrumpido por un Yeti
-Uhi Yaa Yuo- hablo el yeti con su idioma que
nadie entendía excepto Norte
-Ehhh si si, ya voy- La misma respuesta de
Jack ante cualquier comentario de un yeti.
Jack se levantó de la cama con todo el pelo
despeinado y se encamino a vestirse cuando vio que le faltaba el buzo, empezó a
buscarlo por toda la habitación sin ningún éxito. Se hartó de buscarlo y salió
de la habitación sin su buzo en busca de Norte.
-NORTE! NORTE!- gritaba Jack
-¿Qué paso muchacho?- Norte estaba con todo
con los juguetes, iba de un lugar a otro llevando cosas y completando las
partes faltantes de los juguetes. Se rio al ver a Frost en cuero sin su famoso
buzo azul.
-Esto paso, me robaron mi buzo-
-Debe andar por ahí, ahora no puedo ayudarte,
tengo mucho trabajo que hacer- Norte volvió al trabajo con los yetis
-Mierda, ¿Dónde lo deje?- Jack siguió buscando
hasta que vio un grupo de duendes que estaban jugando con el buzo. Al parecer
realizaban una especie de escondite ocultándose en el bolsillo. Jack apenas los
vio, si dirigió hacia ellos volando, apenas llego a donde estaban los duendes
agarro su buzo y miro a los duendes con cara de duelista, empezó a congelarlos
uno por uno como venganza de haberles quitado parte de su ropa.
-Se lo merecen-
El guardián salió volando hacia la cocina para
comer algo, estaba hambriento. Comió unas tostadas con mermeladas, algo simple
y volvió a donde estaba Norte.
-Me podrías decir donde quedaban las montañas
que visitamos ayer- Digo Jack de forma segura
-Lo siento muchacho, pero no tengo idea en
donde quedan, lo único que sé es que se encuentran en Europa.- respondió Norte
cuando terminaba de armar un robot juguete.
-¿Nada? ¿No tienes nada sobre ese lugar?- Jack
empezó a inquietarse volando por arriba de Norte
-No Jack, el transportador nos trasladó a un lugar
cualquiera. Recuerda que cuando le menciono un continente sin mencionar un país
determinado, me manda a cualquier parte de ese continente.-
-Lo sé, pero algo debes saber. Todos los años
recorres el mundo en una noche, ese lugar te tiene que ser conocido-
-Entiende Jack que no se en donde estuvimos.-
Norte se disculpó y siguió trabajando ignorando a Jack.
Sin más complicaciones y tratando de olvidar
todo eso, Jack salió volando por la ventana diciéndole a Norte que se ira a jugar
un rato con gente que tenga su ciudad nevada. No tardó en llegar a una ciudad y
empezar una guerra de nieve con los chicos de ese pequeño barrio. Como siempre
Jack salía ganando aunque no consigan verlo, fue gracioso cuando utilizo sus
poderes para la gente que estaba aburrida, les dio la pizca de la diversión
para que se unan a la guerra. Luego de un rato y de varias bolas de nieves
sospechosas que lanzaba Jack, uno consiguió verlo
-WUAO MIREN ES JACK FROST!!!- grito el joven
que logro verlo. Para su mala suerte, Jack ya había levantado vuelo y se perdió
en medio de las nubes dejando a ese grupo de gente con su guerra de nieve. Sin
duda Jack sintió que necesitaba algo de diversión, siempre lo alegraba y no
solo que te olvida los malos momentos, sino que te recuerda lo hermoso que
puede ser la vida.
Mientras volaba se le ocurrió la brillante
idea de visitar a la hada. Necesitaba hablar con su hada bebe que casi había
sufrido un impacto de hielo que podía haberla matado. Levanto vuelo y acelero.
Cuando llego, por suerte, la hada estaba en su refugio atenta a lo que le
hablaban las hadas bebes. Cuando Jack piso un pie, todas las hadas lo miraron y
algunas gritaban de alegría al ver su llegada. Jack sonrió y saludo algunas
acariciándolas, otras no podían saludarlo ya que tenían que hacer su trabajo.
Jack se acercó a la hada mayor
-¿Mucho frio por aquí?- bromeo Jack
-Los cambios de clima son impresionantes-
respondió la hada mientras examinaba un diente sucio recién llegado.
-Hada, quería saber si puedo hablar con tu
hada bebe que casi es congelada- digo Jack en voz baja
-Ah sí, por supuesto, ven conmigo- Jack siguió
a la hada que se elevó y llego a un lugar que parecía ser un refugio para las
pequeñas haditas.
-Hola hadita, ¿Cómo estás?- digo Jack al ver a
la hadita descansando
-Ha estado muy asustada y no ha querido salir-
digo Hada mirándola con tristeza
-Oh, ya veo- Jack compartió la tristeza. –Hada
bebe, vengo a decirte que lo que te paso no fue obra mía- La hada mayor se
sorprendió por la sinceridad y el cariño con el que Jack decía sus palabras
–Sabes muy bien que me agradan mucho y que nunca les haría daño- Jack se le
acerco y la acaricio.
-Que tierno- exclamo hada con ternura
-Escucha hadita, necesito que me digas al
menos en qué lugar fue lo que casi te congela- Para sorpresa de Jack, la hadita
al escuchar estas palabras se levantó de golpe e hizo gesto de que tenía que
seguirla.
-Ya venimos hada, esto es urgente-
-Adelante y tengan cuidado- dicho esto la hada
mayor se fue a seguir con sus labores dejando a la hadita salir del refugio con
su compañero de viaje.
Volaron bien alto por temor de que la hadita
sea congelada de nuevo, Jack empezaba a pensar que estaba exagerando un poco,
prefirió no decir nada y seguir con el vuelo. Empezó a sentir el viento de una
tormenta de nieve, típica la que él puede crear, con esto se dio cuenta que no
estaba lejos del lugar pero estaba equivocado, luego de pasar la tormenta, la
hadita aún seguía volando en dirección derecha. Después de largos minutos de
vuelo, la hadita hizo señal de que tenían que bajar porque ya se encontraban
cerca del lugar. Cuando apenas Jack logro atravesar la última nube que le
bloqueaba la vista hacia abajo, empezó a notar que se encontraban en lugares
nevados, pero lo más sorprendente para Jack es que de lejos pudo notar apenas
las montañas en la que estuvo con sus compañeros de guardianes.
-ESPERA!!!- grito Jack. –Quiero ver algo- La
hadita se detuvo con aire seco y retorno el vuelo hacia donde iba Jack que para
el colmo, iba mucho más rápido que la hadita. La pequeña hizo un chillido para
que Jack disminuyera la velocidad, el guardián al escucharlo volvió para
llevarla en su mano para que los dos estén juntos y no se separen.
-Lo se lo sé, solo quiero volver a explorar
este lugar, es algo importante- respondía Jack a los tirones de la hadita
queriendo decir que el lugar en donde tenían que ir era más adelante.
Las montañas seguían igual de blancas como la
vez que los guardianes la habían visto, Jack noto que era una nieve peculiar,
no solo por ser una nieve bastante blanca, sino que era una nieve que parece
haber sido creada no por la naturaleza sino por una entidad cualquiera. Siguió
investigando dando vueltas por toda la montañas en busca de pistas, algo que lo
ayude a saber quién o quienes fueron lo que hicieron esa nieve tan peculiar que
solo Jack puede crear. Su asombro se elevó cuando descubrió un muñeco de nieve,
era muy lindo por cómo estaba construido y por cómo estaba vestido. Voló hacia
él, lo examino pero ninguna pista, solo era un bonito muñeco, no encontró más
nada. Luego de haber dado vuelta por toda la montaña se decidió en seguir el
camino que la hadita le indicaba hace varios minutos, se elevaron pero no
demasiado para poder ver la superficie, y de repente empezaron a ver pequeñas
casas en la que sus dueños se encontraban alrededor limpiando o dando de comer
a sus animales, eran casas granjeras, hasta que empezaron a toparse con casas
de pueblos. Eran casas antiguas con pinta de pertenecer a un lugar con
costumbres de años anteriores porque Jack no solía ver esas casas, eran grandes
con grandes puertas y un techo triangular.
-¿Es aquí?- Pregunto Jack. La hadita asintió y
el guardián empezó a abrir más los ojos para analizar el lugar, si la hadita
fue “atacada”, él también podría ser atacado pensó Jack. Siguieron volando
hasta aterrizar en el techo de una de las casas escondiéndose detrás de la
chimenea.
Jack agarro fuerte su bastón por si esa
entidad se aparecía de la nada, había que estar preparado. La hadita levanto
vuelo para que la siguiera, Jack también levanto vuelo y se dirigieron a un
lago bastante grande, era un lugar hermoso para vivir, pensó Jack
-¿Aquí es donde casi terminas cubierta de
hielo?- pregunto Jack que para su respuesta, la hadita lo negó, voló un poco
más y ambos se encontraron con un hermoso e inmenso castillo. Jack quedo
asombrado de lo lindo que era, muy bien pintado, todo limpio y desde donde
estaba se le sentía una aroma exquisita. Quiso acercarse un poco más pero la
hadita lo interrumpió
-¿Qué pasa?- Jack quería acercarse aún más
pero la hadita no quería –No pasa nada, estás conmigo- la hadita se apresuró y
se adentró en el bolsillo de Jack.
El guardián siguió hasta aterrizar en el
suelo, se encontraba en la orilla del lago, decidió seguir el camino a pie para
poder admirar el lugar. Se adentró dentro del pueblo que tenía ese castillo. La
sorpresa de Jack fue grandísima cuando empezó a notar que la gente lo miraba
con cara de asombro hasta algunos lo miraban con aire de “¿Quién es este loco?”
Jack decidió no darle importancia y siguió su camino y exclamo:
-Por aquí debe de estar el culpable o la
culpable- digo Jack hasta que fue interrumpido
-Lindo cabello-
-¿Cómo?-
-¿Te has puesto algo para que sea blanco?- era
un niño que estaba jugando con su amigo hasta que el cabello de Jack les llamo
tanto la atención que fueron sin dudarlo a hablarle
-No, es así tal como lo es- digo Jack
-Ben y Joe vámonos que tengo que preparar el
almuerzo- apareció una madre de aspecto rígida y tenía bolsas con comida.
-Mama, yo también quiero tener el pelo igual
que él- exclamo el segundo niño
-Ahora no chicos, tenemos que…- cuando la
mujer levanto la vista y vio el rostro de Jack y su ropa no pudo evitar poner
cara de asombro. No podía creerlo.
Los chicos quedaron asombrados con la misma
impresión que tenía su madre, Jack se quedó mirándolos sonriéndoles hasta que
les dedico un saludo como que tenía que abandonar esa situación. Recordó que
estaba ingresando a un lugar extraño que parecía que todo el mundo creía en él
porque todos lo miraban, lo peor es que no sabía si era por su ropa o por su bastón
o por su cabello, pero ante todo siguió caminando explorando el lugar.
-No entiendo como todos aquí pueden verme así
de fácil- le digo Jack a la hadita que estaba en su hombro apoyada contemplando
todas las miradas –Ante todo es genial-
De pronto la hadita le tiraba de la oreja haciéndole
señal que estaba parado en el sitio exacto en la que ella casi es congelada,
obviamente la hadita se encontraba muy arriba del lugar volando llevando el
diente.
-Así que aquí has sido “atacada”- Digo Jack de
una forma digamos entre comillas ya que él aún no se creía que hubiese sido
atacada, sino que habrá sido un accidente o que no fue apropósito. –No veo a
nadie amenazante, todos se ven tranquilos y aburridos-
Para mala suerte en la búsqueda, Jack al
pensar en eso de la gente y al ver que todo el mundo lo miraban de una forma
extraña, para cambiar esas miradas y para mejorar el día, que mejor idea que una
guerra de nieve. No tardo en elevarse, con toda la gente asustándose al
despegue, observando a una persona en el aire, Jack levanto su bastón y expulso
toda la nieve necesaria para iniciar el juego. La hadita se resintió y acepto
que Jack se pusiera a jugar con la gente ¿qué más da?, Jack es el guardián de
la diversión y el chico de las nieves, su trabajo es dar diversión a todo el
mundo y no andar buscando gente solo por un “accidente”. Apenas la gente vio
que el suelo estaba cubierto de nieve y que empezaba a caer nieve, empezaron a
prepararse y para la sorpresa de Jack, todos alrededor comenzaron a formar
bolas de nieve de una forma rapidísima y fuertes que los protegen contra las
bolas de nieve enemigas.
-Wuao!, al parecer no tengo que hacerlo yo- pensó
Jack. Siempre que iniciaba un juego, Frost se encargaba de organizar todo, de construir
todo, de crear las bolas de nieve, los fuertes, etc. Cuando Jack se unió al
juego empezó a darse cuenta que parecía estar no solo en una competencia sino
en una guerra que era más potente y rápida que las otras que tenía en otros
lugares. Su primer asombro fue cuando recibía varios golpes de bolas de nieve
en su pecho ¿Qué raro? Pensó Jack, él era el mejor peleador de bolas de nieve
en el mundo y ahora estaba siendo derrotado, no tenía sentido que en un pueblo
chico con una mediana cantidad de gente pudieran ganar al guardián de la nieve
y de la diversión. A pesar de que iba perdiendo, la estaba pasando mejor que
nunca, le gustaban los retos y cosas nuevas.
-Al parecer, el pariente de la reina es más
divertido y sabe divertirse.- Jack escucho esas palabras provenientes de unos
chicos que observaban la guerra. –De seguro esta de visitas, quien sabe qué
hace acá dando vueltas envés de estar en el castillo-
Al guardián le resulto demasiado extraño que
dos chicos lo consideren como a alguien demasiado famoso como para estar en un
castillo con la reina, ¿Qué tenía que ver Jack Frost con una reina? Pensaba
Jack cuando se ocultaba en los fuertes creados por la gente.
La guerra duro como dos horas, Jack quedo
sorprendido por como jugaba la gente, eran muy buenos y muy hábiles, tenían mucha
experiencia en como jugar y mejor que él. Luego de la diversión, Jack recordó
porque había llegado a este lugar, tomo a la hadita que había quedado sentada
en una ventana de una casa que tenía unas plantas hermosas y empezaron a tomar
el camino para seguir volando hasta que fueron interrumpidos por una niña
pequeña que tenía una trenza bien hecha en el cabello que eso la destacaba, era
morocha y de piel pálida. Se acercó al guardián sin miedo
-Gracias por esto- dijo
-No es por nada, es lo que amo hacer- respondió
Jack
-Si…- digo la niña con tono de tímida y de
miedo a decir algo. –Lo que pasa es que hace mucho tiempo que no disfrutábamos
esto y amamos esto pero la reina no ha realizado fiestas de nieve, ha estado
muy ocupada y bueno… al menos su hermano la ayuda…-
La niña fue interrumpida por su padre
-Ven Julia, hay que irnos-
-Adiós chico divertido-
Otra vez a Jack. Todo el mundo le hablaban
algo relacionado a la reina del pueblo, ¿Qué acaso tenía algo que ver con ella?
¿Por qué la mencionaban tanto? Jack no tenía duda de que ella era especial en
algo pero nadie le dijo que. ¿Sera que es algo que ya tiene que saber? Jack no
quise hacerse más preguntas y decidió volver al palacio de la hada de los
dientes.
-¿Y? ¿Cómo les fue?-
-No muy bien pero fue divertido- contesto Jack
-¿Atraparon al culpable?- La hadita respondió
la pregunta revolviendo la cabeza queriendo decir “no” pero Jack se rio ante la
negación porque sabía que aunque no lo encontraron, él la paso muy bien, mejor
de lo que se pudo imaginar.
-Fue divertido haber hecho este mini viaje
contigo hadita pero me tengo que ir, ire a hacer mi trabajo- digo Jack
-Gracias a ti Jack por ayudarla y buena
suerte- se despidió la hada mayor.
Jack Frost salió volando del palacio sin ningún
destino alguno, solo volaba y pensaba en todo lo que paso hoy. Cuando consiguió
un hermoso lugar para quedarse, se quedó contemplando la luna, aun no estaba
llena por completa pero faltaba pocos días para que lo estuviera además de la
hermosa noche que hacía en el lugar que Jack se quedó, el guardián siempre se
quedaba en lugares donde pudiera contemplar la luna y las estrellas sin ningún
tipo de inconveniente. Solía irse a montañas, a pesar del frio que hacen allí,
Jack no conoce lo que es tener frio. También suele irse a casas muy grandes en
las montañas donde observa lo que hace la gente que viven en esa casa. Sin
embargo esta noche encontró una playa muy hermosa con muy poca gente en ella.
Se quedó en unas ruinas de rocas que sobresalían al finalizar la playa pero la
vista al mar, la luz de la luna y el brillo de las estrellas era lo que se
ganaba la estadía a ese precioso lugar.
Los papeles estaban bien acomodados, no persistía
que nadie molestara su tiempo de relajarse. Salió de la habitación y se dirigió
al balcón más cercano de su habitación a contemplar la hermosa noche que hacía.
Luego de unos minutos de que haya entrado al balcón y empezara a hacer cosas
magnificas, alguien entro al balcón donde se encontraba.
-No sabía que habías vuelto y que armaste una
guerra de nieve-
-¿Qué yo que?- pregunto Elsa
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