domingo, 26 de marzo de 2017

Capitulo 5 "El Encuentro"

CAPITULO V

El Encuentro

El guardián siguió el camino, quería llegar al gran salón, aunque no tenía idea de cómo hacer para entrar y no llamar la atención. Tenía la mirada hacia abajo mirando su bastón preguntándose qué pasaría si le volvería a pasar lo mismo del otro día cuando vio a Elsa cerca del lago, ya no le tenía miedo si era visto o no porque había quedado completamente seguro que, por alguna razón, en Arendelle toda su población lo puede ver. Alzo su mirada mirando el techo del pasillo admirando su costura y su diseño.

Elsa caminaba rumbo hacia el balcón de siempre, quería despejarse haciendo uso de sus poderes para relajarse, iba a ser un ratito y después volvía a la fiesta, era su cumpleaños no podía estar mucho tiempo ausente, a pesar de lo confundida que estaba quería pasarla bien. Todo iba bien con su mirada en el piso pensando… hasta que paso

Jack y Elsa habían chocado debido a su poca atención al camino, al no darse cuenta que venía Elsa,  Jack tropezó hacia atrás y cayó al suelo. La reina se tropezó con su vestido provocando la caída sobre el guardián, un momento muy incómodo para los dos. Jack encontró lo que buscaba en cambio Elsa estaba confundida e impactada al momento. Un joven apuesto con un cabello blanco invadía su cabeza con dudas de por qué andaba por ahí y que hacía por ahí. Se impresiono por su bastón y por su vestimenta, se quedaron mirando por un rato ya que los dos quedaron boca abiertos al mirarse por primera vez a los ojos que de coincidencia ambos tenían los mismos colores de ojos, pensó Elsa.

-Huy, emm… mil disculpas reina de Arendelle…- Jack hablaba muy nervioso

-No no, está bien… no pasa nada- respondió Elsa con la misma expresión de nervios que Jack

-¿No te hiciste daño?- Pregunto el guardián

-No, estoy bien… caí arriba tuyo, no pasó nada- dijo Elsa. Luego de ese pequeño dialogo, ambos siguieron quietos por unos minutos hasta que Elsa decidió levantarse.

-¿Qué haces por aquí?- Pregunto Elsa. Al guardián le fue como si una bomba haya explotado en su cabeza, no tenía respuesta inmediata para esa pregunta.

-Me perdí, andaba buscando… la…el… salón donde se está celebrando la fiesta…- Jack se moría de vergüenza

-Es por ahí, no pareces perdido- Acoto Elsa

-Eso había pensado- Jack rio y Elsa también

-¿Por qué ese bastón?- Pregunto la reina. Jack no supo que responder, mentir o decir la verdad… pero le vino una pregunta aún mejor

-¿No sabes quién soy?- Elsa puso cara de confundida

-Emm… No- Jack quedo sorprendido. Se le ocurrió la mejor idea de quedarse mirando a Elsa a los ojos provocando nieve justo encima de donde estaban parados.

-¿Nieve?- Dijo Elsa – ¿Vos lo hiciste?- Pregunto

-Sí, no solo sé hacer eso- Jack extendió su brazo como si quisiera darle algo a Elsa, abrió su mano y dentro de ella salió un pequeño copo de nieve que iba dirigido a la nariz de Elsa

-¿TIENES PODERES DE HIELO?- Se exalto Elsa. Al ver que no comprendía, Jack decidió presentarse

-Mi nombre es Jack Frost-

-¡¿Tu eres Jack Frost?!- Quedo impactada Elsa –No lo puedo creer!!- se le armo una sonrisa grande a Elsa. –He leído muchos libros que te han nombrado, además mi mama solía contarme historias tuyas. Pensaba que solamente eras una leyenda o que no existías pero aquí estas en frente mío-

-¿Sabes quién soy en serio?- Pregunto Jack

-Claro, eres famoso, ¿Cómo no saber quién eres?- dijo Elsa aunque las dudas empezaron a invadirle la cabeza. –Espera, ¿Y qué andas haciendo aquí?-

Eso sí que fue vergonzoso para el guardián. –Veras, estaba haciendo mis labores de guardián y vi tu fiesta. Así que entre para pasar la noche aquí y luego me iba-

-¿Guardián?-

-Ah cierto, Emmm Elsa, soy un guardián, protejo a la gente que cree en mí, sobre todo a los niños-
-¿Cómo sabes mi nombre?- Pregunto Elsa, el guardián se estaba esforzando para no quedar en ridículo si llegaba a decir que estaba ahí por ella

-He visitado Arendelle anteriormente y he escuchado de tu nombre, además de que supe que eres la reina- Elsa se sonrojo sin razón lo cual Jack sonrió ante esa expresión

-Por cierto, casi me olvido… Feliz cumpleaños Elsa- Jack lo dijo de una manera demasiada tierna que Elsa volvió a sonrojarse e hizo una reverencia ante el guardián cuando él ya se había agachado haciendo la reverencia que se le hace a una reina. –Me golpe la rodilla con el piso por agacharme rápido- Dijo Jack, Elsa rio.

-Muchas gracias Jack Frost- dijo Elsa mientras hacia su reverencia de reina hacia el guardián. Lo pensó y empezó a dudarlo pero a los pocos minutos de haber estado hablando con Jack decidió también hacerle notar algo que cambiaría la vida de los dos, algo que ni el propio Jack Frost sería capaz de no sorprenderse al verlo, la reina apenas lo pensó, lo hizo.

-Jack, mira esto…- Elsa levanto sus brazos y creo distintos copos de nieve que fueron a parar en la frente del guardián.

-WUAOO!!!! ¿Tú también tienes poderes? ¿Cómo es posible?- Jack no se dio cuenta que estaba gritando. –Esto es un sueño de seguro-

Elsa rio. –No lo es, yo también tengo poderes de hielo- dijo

-Es imposible, no conozco a nadie que tenga los mismos poderes que yo, bueno hasta ahora- exclamo Jack. –Eres impresionante!- Elsa sonrió

-Gracias Jack- dijo la reina

-Pero pero, a ver… uf estoy nervioso, ¿Cómo es que puedes…? ¿Es algo que…?- Jack no daba más, estaba muy alterado al ver que la chica que la atraía tenia los mismos poderes que él.

-Me llaman la reina de las nieves- acoto Elsa

-Wuao, no lo puedo creer, esto es fantástico, nunca pensé que la chica que me… HUY- Jack se tapó la boca al pronunciar eso

-¿Qué cosa?-

-No, nada- Jack se puso colorado de los nervios

-Oye volvamos a la fiesta- Elsa tomo de la mano de Jack tirándolo hacia la puerta que conducía hacia el gran salón.

Entraron y la mayoría de la gente se quedó mirando a Jack. Por supuesto, algunos disimulaban pero otro tenían esa mirada de querer saber todo a toda costa. Jack se empezó a sentir algo nervioso a esas miradas, ya que no parecían ser amigables sino parecían ser miradas de curiosidad o de intruso. Cuando recordó todas las travesuras que hizo ahí afuera del castillo sin que Elsa lo supiera, se acordó de porque recibía esas miradas. Se quedó mirando todo el salón cuando Elsa lo miro

-No te preocupes de la gente, de seguro deben pensar que eres pariente mío o algo por el estilo- Acoto Elsa

-Es que es así, la mayoría ya me conocen, ya estuve aquí en Arendelle- dijo Jack

-¿Ya estuviste aquí?- Elsa se quedó pensando cuando fue interrumpida por Anna

-Elsa, aquí estas, pensé que habías abandonado la fiesta y…- Anna se quedó mirando a Jack con asombro. –Wuao, emmm hola- saludo Anna con amabilidad

-Hola Anna- saludo Jack

-¿Sabes mi nombre?- pregunto Anna

-Sabe muchas cosas por lo que veo- acoto Elsa. Jack la miro con ego sabiendo que Elsa lo decía con amargura.

-Anna, él es Jack Frost- exclamo Elsa

-¿Jack? ¿Jack Frost? Me suena, en algún lado he escuchado de ti- Jack rio con el comentario de Anna

-¿Recuerdas Anna las historias que contaba mama antes de dormir sobre un muchacho con poderes de hielo?- dijo Elsa

-¿ERES TU?- se sorprendió Anna

-Sí, soy yo y acá estoy en frente tuyo- Anna se quedó examinándolo a Jack de pies a cabeza, le resultaba muy raro que estuviese un personaje de una leyenda en frente de sus ojos. Se acercó Kristoff a ellos.

-Wuao Elsa, ¿pariente tuyo?- pregunto Kris

-No, él es Jack Frost- respondió la reina

-¿QUE? ¿JACK FROST?- Kristoff quedo igual de sorprendido que Anna, los dos con la boca abierta. Kristoff de chiquito había oído de él durante su aventura de conseguir hielo. La pareja se quedaron viendo el bastón de Jack

-¿Para qué es?- pregunto Kristoff

-Es un bastón que lo llevo siempre, es como si fuese una arma, es parte de mi- respondió Jack.

-Interesante- dijo Kristoff contemplando el bastón. Se quedaron charlando y Jack les explico cómo entro y cómo fue que se enteró de Arendelle y su reina. Luego de esa explicación Jack comenzó a saludar algunas personas que se acercaban hacia la reina ya que esa gente se dirigía a la reina para poder saludarla y también para poder saludar a Jack. Lo más chistoso era que nadie de ese salón excepto Elsa, Anna y Kristoff sabían que estaba el auténtico Jack Frost en persona, ciertas personas lo dudaban pero otros no tenían idea.

Habían pasado media hora con los saludos hasta que Elsa hizo gesto de querer estar a solas con el guardián, lo volvió agarrar de la mano para asegurarse si es cierto, si lo que sintió fue algo mágico dentro de ella. Se fueron a un rincón y se quedaron hablando en privado. Jack estaba muy nervioso.

Anna y Kristoff que estaban en la mesa de la comida los observaban

-Veo que Jack acaba de darse cuenta que Elsa tiene los mismo poderes que él, que lindos- dijo Anna

-Qué extraño, justo hoy decide aparecer este chico, en el cumpleaños de tu hermana, ¿No te parece raro?- acoto Kristoff

-Sí, es algo raro-

En ese momento apareció Eugene

-Uf, Rapunzel no para de bailar- dijo con aire de cansado

-Te pasa lo mismo que a mí, bailan y no paran- dijo Kristoff en voz baja para que su novia no lo escuchara. Ambos hombres se rieron

-Hey, quería saber ¿Quién es el chico que esta con Elsa?- pregunto Eugene

-Ah, él es Jack Frost- respondió Anna

-¿Jack Frost? Mmmm, lo he escuchado, ¿Es algo que ver con el invierno?-

-Sí, él es el espíritu del invierno, el de las historias- dijo Kristoff. Eugene recordó y se dio cuenta de quién era, también quedo sorprendido. Un personaje de leyenda estaba en la misma fiesta que él y lo podía ver, que loco… pensó. Luego de unos minutos llego Rapunzel y también hizo la misma pregunta, le explicaron y ella no tardo en notar quien era. Estaba sorprendida pero también dijo que podría llegar a pasar que si existía, iba a querer buscar a Elsa sabiendo que también tiene los mismos poderes.

-Y… ¿de que están hablando ahí tan solos?- pregunto con exaltación Rapunzel

-Esa misma pregunta nos hacemos los tres- contesto Anna

Las dos parejas se quedaron debatiendo con comida en la boca sobre Jack y Elsa. Los que estaban en el rincón seguían hablando en secreto como si quisieran que nadie los escuchara.

-Por eso te digo que eso sentí cuando te toque la mano, no sé qué fue, ¿vos también sentiste algo?- decía Elsa con cara de confundida y con ganas de encontrar la respuesta

-Sí, te entiendo, nunca sentí algo así, fue raro…- Jack también sonaba confundido pero no tardó en dar su argumento sobre lo ocurrido. –Mira, ambos tenemos los mismos poderes, para mi será algo referido a eso, tal vez nuestros poderes cuando se juntaron nos hicieron sentir eso que no sé qué es pero estoy seguro que puede ser algo bueno-

-¿A qué te refieres?- pregunto Elsa

-Cuando dos personas se juntan y ambas tienen las mismas habilidades suelen ocurrir estas cosas, nuestros poderes fusionados tal vez sea algo bueno-

-¿Estás seguro? ¿No podría ser un peligro?-

-No lo creo, sabemos controlar nuestros poderes ¿Qué puede pasar?-

-Mmmm, yo no del todo, he tenido problemas para saber controlarlos, no fue fácil para mí- acoto Elsa

-¿Por qué?-

-Es una larga historia y tardaría mucho tiempo en contártela- Elsa no quería desperdiciar su noche de cumpleaños contando su horrible pasado. –Mira, quisiera que vuelvas a visitarnos, estaría encantada- dijo Elsa con voz de ternura, Jack no lo dudo

-Por supuesto, mañana vendré devuelta y hablaremos de esto- dijo Jack, Elsa le respondió con una mirada amigable hundiéndose en los hermosos ojos de Jack.

Para sorpresa de los dos, apareció Anna agarrando a ambos para poder sacarlos del rincón y mandarlos a la pista del baile. A Elsa no le gustaba la idea pero Jack le insistió y ella acepto. La pista se había llenado más de gente cuando vieron a la reina dispuesta a bailar aunque muchos se ponían a pensar que bailaría poco y luego se saldría de la pista. Jack se encargó que no pasara eso, dejo su bastón cerca de las silla de la reina y puso en marcha su poder, largo su copo de nieve flotando como si una hoja fuera arrebatada de un árbol en pleno otoño y fue directo a la frente de Elsa, apenas toco su piel, la reina sonrió y observo a Jack con felicidad. Agarro su mano y empezaron a bailar al ritmo de una música movida mientras los invitados aplaudían con muchas ganas. Anna con Kristoff y Eugene con Rapunzel se sumaron al círculo que Jack y Elsa formaron y empezaron a bailar sin cesar, Elsa se la notaba muy feliz y muy liberada para ser ella, Jack sonreía al verla muy contenta y la acompañaba con pasos de bailes medios tontos pero divertidos. Luego de varios minutos, el muñeco Olaff se sumó a la diversión, Jack sintió como si alguien hubiera robado toda su atención del mundo, vio a Olaff con mucho asombro que Elsa se dio cuenta que algo le estaba ocurriendo

-¿Pasa algo?- pregunto Elsa

-¿Eso es un muñeco de nieve?- pregunto Jack con asombro

-Se llama Olaff, yo misma lo cree- dijo Elsa

-¿En serio? ¿Cómo?- Jack tenía la boca abierta

-Te puedo jurar que no sé que como lo hice- Elsa rio pero Jack la miro con cara de confundido

-¿Cómo qué no? Míralo, me encanta como es- Jack se emocionó –Nunca vi algo así… nunca he visto un muñeco de nieve con vida-

-Yo lo cree pero nunca supe que le había dado vida- exclamo Elsa

-Me impresionas Elsa, eso es algo que yo nunca he sido capaz de hacer-

-¿Un muñeco de nieve?-

-No, darle vida a un muñeco de nieve- Elsa ahora era la asombrada. Como podía ser que el guardián Jack Frost no haya sido capaz de poder crear un muñeco de nieve que posea ojos reales, que pueda hablar, que tenga sentimientos y que sea de lo más agradable. Sus pasos de bailes seguían pero sus caras eran una mezcla de estar en las nubes pero a la vez en una isla sin saber qué hacer para salir de ahí. Ambos se miraron y Elsa volvió a sonrojarse.

-¿Quién es el payaso que esta con Elsa- le pregunto Olaff a Anna

-Jack Frost-

-Oh wuao, Jack Frost un nombre interesante y novedoso, me gusta… me parece gracioso su pantalón, parece que alguien se lo corto o parece que tenía mucho calor en los talones y lo corto para que se luciera ante el público- Kristoff y Eugene se reían de los comentarios de Olaff. –Iré a hablarle-
Jack al estar bailando con Elsa no noto que el muñeco que tanto observaba estaba debajo de él mirándolo con entusiasmo.

-Hola, soy Olaff y me gustan los abrazos cálidos- exclamo

-Wuao, un gusto conocerte pequeño- dijo Jack agachándose para poder mirarlo bien. Ambos se examinaban, se observaban… Elsa estaba contenta con que se conocieran

-Eres grandioso, tu creadora sí que sabe hacer muñecos de nieve agradables- acoto Jack

-Oh gracias, muchos piensan que soy raro por mi único diente- Jack y Elsa se rieron –Y como veras, puedo cambiar de posición de cuerpo- Olaff agarro su cabeza y su cuerpo y los cambio de lugar de un segundo al otro sorprendiendo al guardián.

-Hey que rápido, eres tan pequeño pero agradable, de veras me sorprenden ustedes dos- dijo Jack

-Ahora es turno de que Olaff se sorprenda- acoto Elsa

-¿Yo sorprenderme?- dijo Olaff. Acto seguido, Jack se levantó y levanto sus dos manos e impulso dos pequeños y hermosos copos de nieves que fueron a parar en la ventana haciendo congelar, Elsa lo miro con ternura y Olaff tenía la boca abierta

-¿Le acabas de robar los poderes a Elsa?- exclamo Olaff. Elsa se volvió a reír pero de vergüenza y Jack se volvió a agachar y dijo

-No se los robe amiguito, yo también tengo poderes del hielo… que loco ¿no?-

-Entonces… ¿de dónde los sacaste?- estaba confundido –Ah ya se, eres un pariente de Elsa, ¿no? ¿Por qué nunca no nos dijiste que tenías otros familiares, hasta el cabello de ambos son parecidos- Jack y Elsa se tocaron el pelo y se miraron. Elsa también se agacho y le explico que no tenía ningún familiar así y que no conocía a nadie con los mismos poderes que ella, todo era nuevo para Olaff pero se empezó a mostrar contento.

Los tres se salieron de la pista de baile y se dirigieron con sus otros amigos. Jack se había olvidado de su bastón así que fue a buscarlo, en el trayecto, con toda gente que se cruzaba lo detenían para hacerles preguntas o para hablar con él, se sentía raro, nunca había tenido esa atención, todo creen en él, era un hermoso lugar para poder estar ya que no tiene que jugar a ser el invisible.

Las horas pasaron, los cinco amigos la estaban pasando bien con su nuevo invitado, un nuevo integrante al grupo les emociono mucho la idea y Jack se mostraba muy feliz de poder estar con amigos que lo valoren, que lo admiren y sobre todo que lo puedan ver. Jack y Rapunzel se pusieron a charlar del poder que tenía la chica antes de que Eugene se lo cortara para salvarla.

-¿Así que el sol te dio esos poderes?-

-No exactamente, fue una gota que cayó del sol que ocurre en cierto tiempo indeterminado y los guardias empezaron a buscarla ya que era la única manera de curar a mi mama de la enfermedad que tuvo. Gracias a eso, se recuperó y yo nací sana, con un pelo rubio que tenía poderes de curación y de regenerar cosas.-

-¿Todo eso con una gota que dejo caer el sol?- Jack se entusiasmo

-Sí, no lo creía al principio, luego me di cuenta que era verdad cuando se consiguió mas de esa prueba.-

-¿Tienen más de esas gotas?-

-Si, por las dudas de que alguien se encuentre muy herido. Lo mantenemos para poder curar enfermedades graves-

Esos hechos lo sorprendieron al guardián sabiendo que la luna no era el único que hacia cosas magnificas como sobrevivir a un joven que sacrifico su vida por su hermana y que tuviera poderes de hielo, que pudiera volar y que se convirtiera en un guardián. Había mucho por saber pensó Jack luego de darse a conocer eso del sol, tal vez el sol y la luna sean seres del pasado que ahora mantienen la vida en la tierra, su cabeza empezó a darle vueltas con esa teoría.

La fiesta estaba llegando a su fin, los invitados empezaban a irse de a poco. Cuando se marchaban se despedían de sus altezas y de Kristoff, pero esta noche agregaron a alguien más, Jack recibía todas las despedidas de los invitados como si fuese alguien muy importante de Arendelle, esto a Jack lo sorprendió, pero a Elsa no tanto.

-¿Por qué todos me saludan?- pregunto Jack

-Te vieron conmigo bastante tiempo, sospechan que eres algún pariente mío o simplemente por el hecho de que te han visto antes aquí, ya deben conocerte y te respetan.-

-¿Así de rápido?-

-Sí, así de rápido- Elsa lo supo porque cada vez que alguien saludaba a Jack, no sabían su nombre, el guardián se los decía pero de repente la gente ponían cara de sorprendido como si se hubiesen ganado todo el oro del mundo, era inevitable no darse cuenta de eso.

Eran las 8 de la mañana, la fiesta había terminando por completo, los últimos invitados ya se habían ido, los únicos que quedaron en el gran salón fueron Jack, Elsa, Kristoff, Anna, Olaf, Eugene y Rapunzel charlando. Se dieron cuenta que habían armado un pequeño grupo de amigos que se veían muy bien unidos. Eugene y Rapunzel se sentían muy cansados luego de haber bailado en casi toda la fiesta, le dieron las buenas noches a los demás y se dirigieron a sus habitaciones que se encontraban en el castillo, Elsa y Anna los dejaban quedarse en la habitación de invitados ya que eran los mejores amigos. Anna y Kristoff abandonaron el gran salón para irse a su habitación dejando a Elsa con Jack y Olaf.

-¿Te gusto tu fiesta Elsa?- Pregunto Olaf

-Me fascino- dijo Elsa –La verdad que fue muy lindo, nunca supe que conocería a alguien con los mismos poderes que yo- Elsa miro a Jack

-La pase muy bien Elsa, hace mucho que no asistía a una fiesta como esta… quería disculparme por aparecerme así de la nada dentro de tu castillo sin ninguna invitación…-

-Está bien, está bien, me alegro mucho que hayas aparecido justo por aquí en mi cumpleaños, fue un lindo gesto- Elsa estaba agradecida

-Yo me hubiera asustado demasiado si estuviera en el lugar de Elsa- exclamo Olaf

-Olaf!- rio Elsa

-Tiene razón, tranquilamente me hubieses congelado por el susto que te pude haber dado- decía Jack con la mirada agachada. –Es raro que no hayas usado tus poderes para defenderte o para atacarme cuando aparecí así de la nada-

-Hey chicos- Olaf hablaba entre bostezos –Iré a dormirme…- Olaf saludo a ambos y se marcho
Elsa acompaño a Jack hacia la puerta

-Jack, no te ataque porque algo no me dejaba, al verte me sentí muy rara, algo que nunca sentía se me vino a mí, no sé cómo explicarlo… solo sé que algo me decía que no eras una amenaza- Elsa hablaba con algunos bostezos, estaba muy cansada.

-Te paso lo mismo que a mí- dijo Jack

-¿En serio?- Elsa abrió sus ojos

-Sí, mira ahora tengo que irme, muero de sueño y veo que tu también- Jack miro a Elsa. –Nunca imagine que una chica tendría los mismos poderes que yo y que fuera una reina llamada la reina de las nieves, estoy muy sorprendido. Quiero saber más de ti, eres grandiosa y tus poderes te delatan… además eres muy linda…- Jack bajo la mirada con una sonrisa tímida, no podía creer que se lo dijo, levanto la mirada y Elsa lo miraba con la misma sonrisa que él y con los cachetes muy colorados.
Elsa no supo que responder, estaba pensando en muchas cosas, su cabeza era un mar lleno de olas salvajes sin parar. Para ella era inevitable pensar que ese chico era muy apuesto, demasiado lindo y muy tierno. Algo así no sentía por mucho tiempo hacia un chico. 

-¿Jack? ¿Mañana te gustaría volver a visitarnos?- El guardián se alegró mucho, eso era lo que esperaba

-Por supuesto, mañana estaré aquí- Jack se emocionó tanto que abrazo a Elsa. –Huy, perdón… se me escapo- Elsa le respondió con otro abrazo.

-Me gustó mucho que hayas venido, te espero mañana- dijo Elsa

-Mañana estaré acá- dicho esto, la reina se preguntó a donde iría Jack cuando noto que Jack se estaba elevando y se marchó volando mientras que Jack la saludaba.

-¡Puede volar!- Elsa se quedó mirando al cielo con asombro. Luego, entro al castillo pensando en una respuesta de porque se limitó a atacarlo y de porque se sonrojaba en varias ocasiones. No supo que más pensar hasta que dijo –Que lindo que es-


Jack iba volando contemplando el amanecer y no podía sacarse a Elsa de la cabeza. –Que linda que es- dijo

miércoles, 15 de marzo de 2017

Capitulo 4 "El Cumpleaños de Elsa"

CAPITULO IV

El Cumpleaños de Elsa

Todo se estremeció, todo lo que podía ver… desapareció, el guardián que estaba espiando desde lo más alto de una colina en Arendelle sintió algo, ese algo que todos sentimos cuando encontramos a alguien que te revuelve el estómago. Sintió como su corazón empezó a latir más fuerte de lo normal, el bastón temblaba a causa de sus manos, lo cual hacia que el bastón lanzara pequeños rayos de hielo, y lo más común, se le puso la piel de gallina. Sus ojos quedaron clavados en ella, en la reina; en ese cuerpo delgado con su vestido suelto color celeste, su pelo rubio y sus ojos azules iguales a los de Jack. La mirada era perfecta y parecía pálido de lo nervioso que se encontraba pero la situación fue interrumpida, Elsa estaba volviendo al castillo. Jack pensó en seguirla pero con temor, toda la gente de ese pueblo lograba verlo y no quedaría bien que se infiltre al lujoso castillo sin ninguna autorización previa, pensó Jack.

Devuelta en su castillo, Elsa seguía preguntándose de cómo pudo ocurrir todo eso y por qué. La duda ante esa situación la dejaba pensando en blanco. ¿Tenía que ver con los otros sucesos? ¿Qué es lo que está saliendo mal de mí? La reina no encontraba respuesta. Cuando entro al castillo olvido por completo que estaba con Anna lo cual la llevo a que diera toda la vuelta del castillo hasta encontrar a Anna en su habitación.

-¿Está todo bien?- pregunto Anna

-Si- mintió Elsa –No fue nada grave, ya se descongelo y lograron partir-

-Es injusto que nos tengan que molestar en tu día libre, que no pueden resolver ellos las cosas, nosotras siempre tenemos que estar ahí dando solución a todo- se quejó Anna

-Soy la reina y tú la princesa… es nuestro trabajo- acoto Elsa

-Lo siento, no estoy acostumbrada a esto- dicho esto las hermanas olvidaron el suceso reciente y siguieron con su día libre tratando de preparar las cosas de la boda. Estuvieron todo el día viendo los modelos de los vestidos. Llego la tarde y las hermanas decidieron empezar a ver dónde seria la boda. Como siempre estaba la sala para cualquier evento, a Anna le gustaba pero le parecía muy exagerado los colores que decoraban esa sala. Quería algo más verde que combinara con los vestidos que a ella le gustaba. Se pusieron en contacto con los encargados de la fiesta y estuvieron revisando todos los detalles para empezar a organizar cuando empezarían a preparar todo, la boda seria en un mes y las cosas debían ya de estar listas, pensó Elsa. La reina siempre fue organizada en su vida, cuando tenía que hacer algo, lo hacía con tiempo. No le gustaban las tardanzas y menos cuando se trata de algo importante como una boda.

-A partir de la semana que viene empezamos a decorar todo para que quede esplendido su alteza- acoto el encargado

-Wiii genial- dijo Anna exaltada –Estoy tan emocionada- Anna empezó a saltar de locura por el salón

-Nunca cambia- pensó Elsa con una sonrisa en su rostro

Llego la noche a Arendelle y las hermanas seguían juntas disfrutando del día libre que tenía Elsa. Kristoff arribo con toda la ropa cubierta de nieve.

-Fue un día agotador, pero tuve suerte- dijo cuándo las vio a las hermanas mientras descargaba todas sus herramientas

-¿Qué tal Sven?- pregunto Elsa

-Cansado, le deje muchas zanahorias para que pudiera sacarse esa hambre que siempre le agarra apenas terminamos de trabajar-

-A veces hasta quiere arrancarme mi nariz- Olaf se incorporó a la conversación

-AH Olaf justo a tiempo, chicos vengan conmigo... Elsa, quédate aquí- Anna agarro de la mano a su futuro marido y a Olaf sacándolos de la sala donde estaban con Elsa. Anna los llevo lejos de la reina para tener una conversación secreta
-¿Que ocurre Anna?- Pregunto Olaf

-Mañana es 21 de diciembre, mañana es el cumpleaños de Elsa- digo Anna

-Sí, ya lo sabemos, ya tenemos el regalo preparado- digo Kristoff sonriendo

-Lo sé, pero recuerden de la fiesta sorpresa a la tarde- acoto Anna

-También está bien planeado- dijo Olaf guiñando el ojo derecho

-Eso quería escuchar-

-Ya tengo planeado en que comer- dijo Olaf acordándose del cumpleaños de Anna

-No Olaf, eso es para Elsa- exclamo Anna

-Sí y para sus invitados- acoto Olaf. Kristoff rio y le dio una palmadita en la espalda

-Yo ya tengo un plan amiguito-

Olaf y Kristoff se guiaron el ojo dando a entender que tenían un plan para robar el pastel. Era costumbre de ellos dos comerse el pastel ya que era lo más delicioso de los cumpleaños celebrados en el castillo.

Para el guardián de diversión le resulto una gran noticia. Estaba volando por fuera de la ventana de la sala donde estaban los tres organizadores de la fiesta sorpresa para la reina, le había dado curiosidad de saber de qué hablarían excluyendo a la reina pero de pronto se acordó de que la reina se encontraba sola. Salió volando hacia la ventana de la sala donde se encontraba ella.

-Elsa...- digo Jack -Que hermoso nombre- Se le ocurrió la idea de dibujar una corona de reina en el vidrio de la ventana para poder llamar la atención tal como lo hacía con mucha gente para que lo vieran. Para su mala suerte Anna, Kristoff y Olaf estaban entrando a la habitación donde se encontraba Elsa, interrumpiendo su plan de poder llamar la atención de la reina.

-Por fin, parecía que no terminaban más- se quejó Elsa -¿De que hablaban?- Pregunto pero era muy obvia la respuesta

-De... de... de la boda- digo Kristoff viendo que Anna y Olaf se reían juntos.

-SI claro...- Elsa sabía muy bien que hablaban de su cumpleaños

-Vamos a cenar- propuso Anna.

Los cuatro se marcharon hacia al comedor y cenaron juntos. Jack pensó que mañana podría volver a intentarlo, estaba hambriento, no había comido en todo el día así que decidió volver para el polo y sacarse el hambre de encima.

-Y eso fue lo que paso... fue raro- Anna le contaba a Kristoff y a Olaf lo que ocurrió con el hielo en el rio.

-¿Estas segura que no fuiste vos?- Pregunto Kristoff

-No, estuve todo el día en el castillo- Respondió Elsa

-Es verdad, nunca salió. Además de que nos interrumpieron en un día libre- se quejaba Anna

-Soy una reina, pueden interrumpirme si es algo grave-

-No lo es, si se derritió el hielo porque te mandaron a...-

Elsa se llevó la sorpresa más grande de su vida. Mientras escuchaba a su hermana capto que alguien paso volando por la ventana del comedor, alcanzo a ver un atuendo azul y que llevaba un palo.

-WOAH!!- grito Elsa

-¿Que paso?- preguntaron los hombres

-¿¡Vieron eso!?- Elsa tenía los ojos muy grandes y se dirigió a la ventana para ver si lograba volver a ver a esa figura que vio pasar

-¿Qué cosa?- Anna estaba confundida

-Vi a alguien que paso por la ventana volando, se los juro- digo Elsa

-Yo no alcance a ver nada, solo veo que le tengo que poner más sal a mi comida- acoto Olaf

-De seguro fue una ave grande- digo Anna mientras comía

-No!! Se los juro que era una persona, le vi la cabeza y las piernas- Elsa estaban desconcertada

-Para mí muchos vestidos le hizo mal- Se burló Kristoff

-Ja ja que gracioso- replico Anna con voz ronca

-¿No me creen?- Pregunto Elsa

-No es eso, lo que pasa es que no vimos nada- Acoto Kristoff

-Ven Elsa, terminemos de cenar que quiero dormir... Mañana será un gran día-

Elsa aun desconcertada se volvió a unir a la mesa y siguió comiendo con sus compañeros.
Nunca en su vida había visto algo parecido, menos si se trataba de una persona que podía volar. Pensó que a lo mejor se estaba volviendo loca y que el cargo de ser reina la estaba haciendo ver cosas raras, luego de cenar se fue para la cama pero las cosas que sucedieron ese día la dejaron como al menos una o dos horas en la cama sin poder dormirse.




-Buenas noches- Jack había llegado al polo y vio a Norte trabajando con los yetis

-Ohh Jack! amigo, ¿Cómo andas? ¿Qué tal tu aventura?- digo Norte

-Genial…- Jack se detuvo a pensar hasta que se dio cuenta que tarde o temprano los guardianes tenían que enterarse de lo que vio. –Norte, esto es raro… pero… conocí a una chica-

Esa fue la sorpresa del día de trabajo de Norte. Jack Frost conoció una chica y ahora se lo está contando. Eso es raro, el guardián de la diversión no se ponía a hablar de las chicas que conocía en sus aventuras, siempre las olvidabas o pasaba de tema. Esto sí que era importante, pensó Norte.

-Pertenece al mismo lugar que la hadita me indico, no lo sé, pero me parece que ella es alguien muy importante. Había ocurrido un problema por mi culpa y recurrieron a ella, ahí fue cuando la vi- explico Jack

-¿Volviste a bromear?- pregunto Norte con mirada de saber a lo que se refería

-Fue solo una pequeña broma, nada grave- respondió Jack

-¿Qué sucedió luego?- Norte estaba emocionado

-Me sentí raro, como si todo lo que sentía, todo lo que veía se hubiese ido lejos de este mundo- dijo Jack –Era hermosa… su vestido… su cabello… sus ojos-

Norte estaba fascinado por las palabras de Jack, no todos los días venia Frost y hablaba de una chica, valía oro escuchar eso

-¿Mañana volverás?- Pregunto Norte

-Por supuesto!- digo Jack con seguridad -Mañana es su cumpleaños, quiero verla y poder hablarle. Hay tantas cosas que quiero preguntarle- Jack estaba emocionado

A Norte le encantaba ver a sus amigos felices, escucharlos mientras cuentan sus aventuras y compartir esa felicidad y asombro. Algo así que venga de Jack Frost era lo más sorprendente del día, y más cuando se trata de una chica que a Jack lo dejo paralizado cuando la vio. Norte recordó algo y tuvo que cortar el buen momento.

-Oye Jack, recuerda que debes acompañarme para navidad- acoto Norte

-Lo se…- Jack odio escuchar esas palabras, tenía pensado pasar navidad en ese lugar de alguna manera

-Aunque…- acoto Norte –Puedes ayudarme en los lugares de nieve y luego te vas para Arendelle- dijo Norte –Dejaremos Arendelle como último lugar de repartir los regalos y ahí te quedas-
Jack se alegró mucho con esa idea –En serio, gracias Norte- dijo Frost

-Sin más que decir, seguiré trabajando un poco- Dicho esto ambos guardianes se dieron las buenas noches, Jack se fue a comer algo y luego se acostó sin sacarse de la cabeza a Elsa. Ella era algo para él, ¿Cómo podía serlo sin haber hablado con ella? ¿Sin que ella sepa la existencia del místico Jack Frost? Él sentía que los dos son dignos que compartir cosas, quería hablar con ella a toda costa, no importaba cuantos guardias tenía que pasar, Jack quería conocerla.

A la mañana Jack se levantó y su amigo Norte ya estaba desayunando, faltaban 4 días para el día más importante de Santa, no podía quedarse durmiendo hasta tarde, tenía que trabajar

-Buen día Jack- Saludo Norte

-Buen día- Respondió Jack

-¿Estás listo?-

-Nunca estuve tan listo- Jack se volvió a emocionar que empezó a congelar duendes por diversión

-Antes que te vayas descongélalos que los necesito- Se quejó Norte.

-Listo- en menos de 10 segundos los duendes se descongelaron. -Bueno será mejor que me vaya, hoy es su cumpleaños- Cuando Jack termino de hablar entraron los otros 3 guardianes que andaban de visita.

-¿Ya se anda escapando tan temprano?- Conejo cargaba algunos huevos que iban a ayudar a Norte

-Si tu encontrarías a una coneja harías lo mismo- digo Norte, Sandy asintió dándole la razón, Jack y hada se rieron pero Jack los detuvo

-Hoy es su cumpleaños, quiero estar bien temprano- Jack miraba hacia al cielo

-¿Que le vas a regalar?- Pregunto Hada

A Jack se le vino el mundo abajo, EL REGALO, pensó; era algo que tenía que tener no por ser algo importante, sino que quería sorprenderla. No sabía que hacer hasta que Hada hablo

-Hey Jack no te amargues, tienes poderes de hielo, puedes hacerle algo de hielo- acoto Hada

-Es que no sé qué- Digo Jack con seriedad

-Jack, no le regales nada...- Exclamo Norte

-¿Qué?- se preguntaron hada y conejo

-Jack amigo, no te conoce, si entras y le das un regalo de la nada sería medio raro ¿No lo crees?- Norte se lo veía con tan seguridad al decir esas palabras que Jack empezó a pensar bien

-No quiero quedar mal si pienso unirme a la fiesta-

-¿Vas a infiltrarte en su fiesta?- pregunto Hada

-¿Tiene algo de malo?- dijo Jack

-Oye Jack, tampoco seas tan apurado con infiltrarte y sentirte que todos te admiraran- exclamo conejo
-Si puedo, recuerda que soy un guardián-

-Aquí vamos de nuevo- dijo conejo

Jack y conejo tenían varias cosas y varios pensamientos que chocaban. Sus maneras de pensar eran distintas que casi siempre peleaban, agradeciendo que no empezaran una pelea, Norte los interrumpió

-Caballeros, bajemos la adrenalina y seamos hombres ¿quieren?- dijo Norte

Jack y Conejo se quedaron mirando con sus caras de desafiar al otro en quien tiene razón, era la razón por la cual siempre peleaban, se decían de todo hasta que el otro sepa que uno tenía razón. Los demás guardianes odiaban presenciar esa escena, no era nada cómodo. Luego de varios minutos de silencio Jack lo rompió levantando vuelo.

-Solo procura no faltar para navidad, Norte te necesita- dijo conejo con tono más relajante y con ganas de no pelear

-Tranquilo conejo, no me arruines este gran día- dijo Jack. Acto seguido se despidió de los guardianes, salió volando del polo dando un grito de gloria.

-¿Estás seguro que hará lo correcto?- Pregunto conejo contemplando la ventana donde salió Jack

-Mientras que no se meta en problemas...- Norte sonrió y empezó con su trabajo




Elsa era tan hermosa durmiendo, se levantó y ojeo un poco la ventana. Era un día hermoso, los brillos del sol atravesaban la ventana de su habitación haciendo resplandor los vestidos verdes y azules que tenía colgados en su armario, se levantó y sintió que ese día iba a ser perfecto, lo iba a disfrutar a pleno y todo porque recordó... Hoy es mi cumpleaños y nadie sabe lo que puede llegar a pasar ese día. Se puso su vestido de hielo que era su favorito, cuando termino de vestirse oyó que la puerta se abrió

-FELIZ CUMPLEAÑOS ELSAAA!!!- Entro Anna corriendo a abrazarla

-Anna! Muchas gracias- La reina sonrió de oreja a oreja.

-Hoy es tu día! te prometo que la pasaras mejor que los otros cumpleaños- digo Anna
Desde el día que Elsa aprendió a controlar sus poderes, los días dejaron de ser negros y sus cumpleaños fueron los mejores días de su vida. Este cumpleaños todo iba a cambiar

-Ven, te he preparado tu desayuno favorito!- digo Anna agarrándole el brazo

-No era necesario- digo Elsa con ternura

-Es tú cumpleaños, hoy no harás ni un trabajo- acoto Anna cuando justo entro Olaf a la habitación

-Que lo cumplas feliz, que lo cumplas feliz, que lo cumplas mi Elsa, que lo cumplas feliz!!!- cantaba Olaf mientras tiraba copos de nieve

-Jajaja gracias Olaf mi fiel amigo- Elsa se agacho a abrazarlo

-Hoy será tu mejor día del año- digo Olaf

-Gracias enserio! sin su presencia, mi cumpleaños no sería lo mismo- acoto Elsa

-No tienes por qué agradecernos, somos una familia- digo Anna.

Por fueras de la habitación estaba Jack escuchando esos saludos de cumpleaños en la que él se moría por formar parte.

Los tres se fueron a desayunar y luego del desayuno Elsa se encontró a Kristoff fuera del castillo

-Feliz cumpleaños Elsa- digo Kristoff abrazándola

-Gracias Kris-

Aunque Kristoff era el novio de Anna y pasaba más tiempo con Anna, a Elsa le caía muy bien a Kristoff, era el perfecto para su hermana y con eso se aseguraría de quien cuidaría de Anna cuando ella no esta

-Hoy será tu gran día- reclamo Kristoff

-Todos me dijeron lo mismo jaja- A Elsa le empezó a dar curiosidad porque decían eso

-Solo espera a la tarde...- Kristoff fue interrumpido por un codazo de Anna. Pasaron el resto del día dando vueltas por el pueblo. Tuvieron un almuerzo al estilo favorito de Elsa y dieron un paseo en barco por todo el rio. Cuando llego la tarde, Anna, Olaf y Kristoff se pusieron manos a la obra

-Elsa tu esperaras aquí- Anna había dejado a Elsa en su habitación

-No puedo esperar- Digo Elsa

-Tendrás que hacerlo- Anna cerró la puerta dejando a Elsa en la soledad

Elsa era amante de las sorpresas, ella también le había hecho una fiesta sorpresa a su hermana en el cual no lo dejo tirar a la basura por su resfriado. Elsa se quedó mirando por la ventana el lindo atardecer que había cuando no sabía que en el techo de su habitación había una persona, alguien que no se lo esperaba, alguien que nunca lo espero.
De repente Elsa empezó a ver los mismos copos de nieve que vio cuando estaba con Anna probando los vestidos de la boda, pero esos copos eran mejores y más lindos que los otros, estaban más brillantes y tenían todo tipo de formas. Elsa, se había hartado de que sus poderes actuaran “por su cuenta” por lo cual decidió no prestarle atención a la nevada y siguió pensando en la sorpresa.
Para la sorpresa del guardián, se dio cuenta que por primera vez sus poderes actuaron sin que él lo manejara. ¿Qué está pasando? ¿Por qué largaron esa nevada justo en la habitación que se encontraba Elsa? Jack estaba flotando fuera de la ventana viendo a Elsa dándole la espalda, lo cual Jack le dio ganas de querer entrar pero no se animó. Voló hacia el techo y se quedó ahí acostado pensando como poder actuar con semejante hermosura en esa habitación. Los nervios lo estaban matando, ¿Cómo hago? ¿Qué hago? Frost se hacia esas preguntas millones de veces. Cuando encontró la respuesta, o al menos, el valor para poder presentarse, su plan ya no servía, Elsa se había ido de la habitación. Pero espera, ¿y la nevada?, se desvaneció, ya toda la habitación lucia tal y como la vio Jack cuando llego, limpia y sin ningún copo de nieve. ¿Cómo puede ser? ¿Los poderes de Jack volvieron a actuar sin control del guardián? Jack recupero su aliento cuando volvió a ver a Elsa volviendo a entrar en la habitación, pero esta vez Frost se llevó la sorpresa de su vida. La reina de las nieves empezó a utilizar sus poderes de hielo en frente del guardián de la diversión y del invierno, Jack observo como Elsa con sus poderes comenzaba a cambiarse los vestidos y para la mejor parte empezó a crear pequeños copos de nieve pegándolos en su habitación. Jack estaba con la boca abierta, con el corazón detenido y con los ojos sin pestañear. ¿Esto es posible o es un sueño? Estaba presenciando un milagro para su alma, una chica que no solo le parece hermosa y atractiva sino que también, por lo que ve, tiene poderes de hielo.

-¿Estas lista Elsa?- pregunto Anna cuando entro a la habitación

-Por supuesto-

Dicho esto se marcharon de la habitación dejando a Jack sin aliento y sin fuerzas para moverse. Había quedado tan impactado en lo que vio que se olvidó de que Elsa se había ido.

-Mantén los ojos cerrados, NO LOS ABRAS- dijo Anna mientras llevaba a su hermana

-No tan rápido Anna, me voy a chocar con algún poste como Kristoff- se rio Elsa. Al haber estado caminando por minutos, se detuvieron y Anna le dijo que podía abrir los ojos

-SORPRESAAAA!!!!- gritaron muchas personas

Elsa se sorprendió, el salón estaba cubierto de una decoración, por así decirlo, al estilo hielo. Los invitados vestían ropa azul, celeste y en ciertos casos verde ya que ese era el nuevo color significativo de la reina. Había una gran torta en la mesa de los dulces acompañada por distintos pasteles y todo tipo de comida de fiestas.

-Muchas gracias a todos- dijo Elsa al recibir la sorpresa. En esa fiesta se encontraban miembros del reino en los que eran más cercanos a Elsa y también los que más tenía confianza, también se encontraban todos los sirvientes del castillo, los amigos más cercanos de Elsa, incluyendo algunos amigos de Anna que a Elsa no les caía mal. Pudo notar algunos reyes de otros lugares que los recordaba por haber estado cuando se había coronado reina de Arendelle, pero la sorpresa no terminaba ahí…

-Feliz cumpleaños Elsa!!- dijeron Eugene y Rapunzel

-Chicos!! Están aquí? Que sorpresa!!- Elsa iba saludando a cada invitado uno por uno, ya como reina tenía la amabilidad de saludar a todas las personas y en su cumpleaños lo hacía por placer pero cuando vio a Rapunzel con Eugene se emocionó aún más. Sus mejores amigos estaban ahí y no lo podía creer, fue corriendo a ellos y los abrazo muy fuerte a los dos juntos.

-¿Qué hacen aquí?, ¿Cómo es que no supe que vinieron?, me alegra muchísimo verlos- digo Elsa con una sonrisa

-Anna lo arreglo todo- digo Rapunzel mirando a Anna

-Gracias en serio por haber venido, los extrañe mucho- Elsa estaba muy feliz, pensó que ese era el regalo de Anna ya que hacerlos venir y que la reina no se haya enterado fue una tarea bastante difícil, a Elsa no se le escapaba nada de los que venían.

-Eso no es todo- Anna agarro a Elsa de la mano y la llevo a las sillas donde usualmente la reina y la princesa se sentaban juntas en las ceremonias. Olaff y Kristoff se encontraban a un lado, parecían tener algo en manos.

-Atención gente- grito Anna -Antes de empezar la fiesta quisiera agradecer a todos por haber venido en especial a los que han viajado varias horas para poder asistir- Todos aplaudieron incluyendo Elsa. –Ahora quería darle un regalo importante a mi hermana Elsa que ella ha sido la persona que me ha demostrado que lo imposible se puede volver posible, que el amor puede descongelar un corazón congelado y lo más importante… lo increíble que es tener una hermana como ella por eso hoy te quiero dar mi regalo de cumpleaños- A Elsa le empezaron a caerle algunas lágrimas, Olaff y Kristoff se arrimaron a su silla y le entregaron a la reina una preciosa corona hecha de metal reluciente con oro y una pizca de hielo. Elsa quedo fascinada por lo bien diseñada que estaba, por como relucía y porque brillaba, contenía la letra E de su nombre. Ya entregado el regalo la princesa Anna volvió a hablar

-Fue un regalo hecho por tus seres queridos y esperamos que le guste- digo Anna.
Elsa se emocionó muchísimo y dio un paso rápido hacia ellos y los abrazos a los tres juntos recibiendo un fuerte aplauso por los invitados –Muchas gracias, ustedes valen muchísimo para mí y no saben lo feliz que me siento en tenerlos a mi lado, en serio gracias- digo Elsa

-Espero que le haya gustado reina y espero que goce de su fiesta de cumpleaños- exclamo Kristoff y dicho esto Anna grito – ¡Que comience la fiesta!-

Al escuchar eso, los músicos comenzaron a tocar música de fiesta y los invitados comenzaron a bailar sin parar, Rapunzel y Eugene fueron juntos a saludar y a charlar con la cumpleañera ya que hacía mucho tiempo que no pasaban tiempos juntos y eran mejores amigos.

-¿Cómo la estás pasando Elsa?- Pregunto Eugene

-Mejor que nunca, no estoy acostumbrada a tener estas fiestas, la verdad que es esplendida- respondió Elsa

-Anna se esforzó bastante, durante un mes la estuvo organizando- acoto Rapunzel

-Imagínate que nosotros desde hace 2 meses atrás que ya teníamos todo organizado para venir- comento Eugene

-Wuao, mucho tiempo- se sorprendió la reina

Siguieron hablando por un buen rato los mejores amigos y luego la pareja se unió al baile proponiéndole a la reina que se uniera pero ella les digo que se uniría luego que iba a recorrer el salón saludando y charlando con todos mientras la música se escucha a pleno ritmo de baile rápido para hacer una fiesta movida. Elsa se encontró con una niñita morocha, la niña la miro y fue a abrazarla, Elsa era su admiradora.

-Mi reina feliz cumpleaños!- digo la niña –La quiero mucho mucho mucho- se lo decía mientras la abrazaba. La reina se arrodillo ante ella y se quedó charlando con ella, era muy especial. Luego de un rato su madre la llamo ya que pensó que estaba estorbándole mucho el tiempo que tiene la reina, la niña se despidió pero mientras estaba se estaba yendo la niña exclamo:

-Gracias por haber reparado la estatua de hielo-

-¿Qué?, ¿Qué yo repare que?- Se preguntó Elsa. Se levantó y se quedó con la mente en blanco tratando de recordar que fue lo que había reparado ese día y que ella recuerde, no reparo absolutamente nada, casi ni uso sus poderes ese día.




-De seguro no me dejaran entrar, me fijare por las ventas detrás del castillo- Jack se propuso la idea de entrar a la fiesta de cualquier forma, quería hablar con Elsa, quería saber más de ella. Noto que una ventana estaba sin seguro y entro. Se encontraba en la habitación de la persona que más estaba buscando, la exploro un poco y se dio cuenta que era como si él hubiese hecho el cuarto para él mismo pero en su versión mujer, salió de ahí y empezó a caminar por los pasillos. Se imaginó que toda la gente se encontraban en la fiesta así que no tuvo temor en recorrer el castillo pasa saber dónde estaba la multitud.

Elsa se encontraba desconcertada sobre lo que le dijo a la niña, salió de la fiesta solo por un rato, pensaba que se estaba volviendo loca.

Jack Frost descubrió que estaba dirigiéndose al pasillo que lo conducía al gran salón donde se celebraba la fiesta.


Ambos no sabian que estaban por encontrarse en el mismo pasillo