CAPITULO III
Vestidos y Nieve
Las palabras fueron de su hermana Anna, una
chica delgada de altura mediana, de pelo marrón claro, pecas en el rostro y un
chica flaca resplandia en la puerta dándole a su hermana Elsa una novedad.
-Todos en el pueblo andan fascinados porque
tuvieron una guerra de nieve espectacular- dijo Anna
-¿Guerra de nieve?- Elsa estaba desconcertada
-Sí, sobre todos los chicos-
-Estoy confusa- dijo Elsa
-Oh vamos Elsa, hace mucho que no te
diviertes- Anna empezaba a recordar que Elsa desde que asumo como reina de
Arendelle se ha vuelto más seria y siempre queriendo tener todo en control pero
se olvidaba de su diversión que podía crear con sus poderes. –De seguro estuvo
genial, tú siempre ganas-
-No, Anna déjame explicarte que…-
-Además de que siempre ganas, Kristoff siempre
ha sido un gran duelista en bolas de nieve pero tú siempre le ganas, Olaf
también es muy bueno. Yo soy un asco hahaha- decía Anna
-Hermana, lo que no entiendo es quien empezó
la guerra de nieve- la interrumpió Elsa
-Pero es muy obvio que fuiste vos-
-No, no fui yo, estuve de viaje de trabajo ¿Recuerdas?-
El rostro de Anna se volvió seria
-Pensé que volviste antes, y como llegada,
creaste la guerra- Ahora las dos estaban desconcertadas
-No, he llegado hace media hora, no puede ser-
Ambas hermanas estaban como si su cerebro
fuese pisado. No entiendan como es que alguien inicio una guerra de nieve sin
la presencia de la reina de las nieves, y como pudo hacerlo, esas guerras de
nieve se realizaban en casi todas las ceremonias que se disputaban en Arendelle
o cuando la reina se le antojaba y tenía a varios interesados, se ponía manos a
la obra y largaba toda la nieve para la guerra pero al parecer esta vez la
gente tuvieron la nieve sin la necesidad de que la reina levanto un solo dedo.
-¿Y si tus poderes actúan por si solo?-
pregunto Anna
-Nunca me ha pasado, además ya tengo control
en ellos, sé muy bien cuando expulso hielo- respondió Elsa
-¿Has utilizado tus poderes allá en Escocia?-
-Sí, pero han sido muy leves, algo simple, no
me he alterado ni nada por el estilo- Elsa pensaba que tal vez la gente estaba
haciendo una broma o que han conseguido nieve de otro lugar para jugar, algo
raro, pero le resultaba muy extraño esa noticia –Bueno, olvidémonos de eso, ya
veré que paso, ¿Cómo estuvieron las cosas por aquí?- pregunto Elsa mientras
movía los dedos formando distintos copos de nieve pequeños que se iban volando
-Ohhh ya sabes, lo típico de siempre que
Wiselton nos quieren volver a persuadir de mantener los negocios, la falta de
comercios exteriores y que en esta época la gente suele irse de viaje entonces
bajan los consumos pero bueno, al menos no se han alterado las cosas- Anna no
era muy buena como papel de reina pero hacia todo lo posible para que su reino
sobreviviera –Kristoff ya no puede vender tanto ya que estamos en invierno es
medio difícil pero se encarga de toda la nieve que molesta en el pueblo- sentía
un poco de vergüenza porque sabía que su hermana Elsa era mil veces mejor reina
que ella.
-Tranquila hermana, esas cosas son típicas en
esta época, hiciste bien en mantenerlas porque así se debe hacer- Elsa estaba
orgullosa de su hermana, había pensado que podría complicarlo todo pero cuando
se esforzaba era muy buena en todo. Elsa amaba mucho a su hermana, sin ella no
había podido encontrar la manera de controlar sus poderes y de volver a su
pueblo, gracias a ella la vida de reina se veía más relajadora aunque fuese
distinta a ella.
-Además de que muy pronto tendremos que
preparar todo con Kristoff sobre la boda- dijo Anna
-¿Estas muy emocionada?- se alegró Elsa
-Sí, aun no lo sabes, me he estado probando
muchos vestidos de novia pero no consigo que uno me fascine- Anna comienza a
emocionarse cada vez que hablaba de su boda con su futuro esposo Kristoff.
-Mañana podría acompañarte ya que es mi día
libre.- Elsa y Anna se abrazaron luego de lo que digo Elsa porque no podían
compartir mucho el tiempo entre ellas juntas desde que Elsa volvió a tomar el
cargo.
-Oh gracias Elsa, me serviría mucho que me
acompañes.- luego Anna se marchó a dormir dejando a Elsa nuevamente sola a la
luz de la luna.
La reina se quedó a solas en el balcón hundida
en sus pensamientos, obviamente en lo que le digo Anna sobre la guerra de nieve
¿Quién pudo haber sido capaz de crear nieve? Elsa se tomaba el tiempo para
reflexionar si no conocía a alguien o si se estaba volviendo loca, no podía ser
que pasara algo como eso sin su presencia en Arendelle.
A veces Elsa, aunque sea seria y madura, sentía
momentos de soledad, sobre todo cuando veía a su hermana feliz con Kristoff.
Ella no se podía ver como una mujer que todos los hombres quisieran amarla con
lo que ha hecho. Se sentía como un monstruo, después de casi haber matado a su
hermana congelando su corazón y de haber congelado todo un reino, ¿Quién
pudiera amar a semejante persona capaz de tocarte y congelarte? Nunca lo sabría,
Elsa no era una chica en disposición de casarse con alguien en este momento, no
ha conocido a ningún chico que le haya gustado, además de que no es una chica
muy vista por todos los hombres, es hermosa y simpática pero sus poderes
asustaban a los pretendientes. ¿Cómo puedo seguir así? Elsa siempre se
preguntaba eso si llegaba el día que ella ya tendría una edad un avanzada y
siguiera sola, eso sí que no lo quería. El hambre llego a la mente de la reina,
se fue en busca de comida.
En los pasillos se cruzó con su cuñado
Kristoff
-Excelente guerra creo por lo que veo- dijo
Kristoff
-Haha tu también, te aviso que no fui yo- Elsa
se rio
-Si claro, entonces ¿Cómo vino la nieve?-
Pronto le caería la ficha a Kristoff
-Tu novia también pensó lo mismo pero he
llegado hace una hora, no pude haber sido yo- Elsa se estaba dando cuenta que
la cara de Kristoff se formó la misma cara de asombro de Anna cuando le dijo lo
mismo.
-¿Entonces quien fue?-
-No tengo idea, mañana averiguare- dicho esto,
se dieron las buenas noches, Kristoff volvió del trabajo, se sentía muy cansado
para seguir charlando. Elsa siguió su camino
-Mi reina, ¿Le puedo servir algo?- un
sirviente justo pasaba a su lado
-No gracias, está bien.- respondió Elsa.
Siguió hasta llegar a la cocina y empezó a
buscar un poco del postre que había quedado de la cena. Se sirvió un poco y
acto seguido se dirigió al balcón. Elsa se quedó mirando al cielo, amaba mirar
la luna y las estrellas por las noches en ese balcón, se sentía realmente
relajador y un buen lugar para poder pensar sin que nadie la molestara.
-Acá estas.-
Elsa volteo la mirada y se dio cuenta que era
Olaf.
-Me dio algo de hambre y vine acá para
relajarme un rato.- digo Elsa compartiendo una sonrisa
.
-Entiendo, debes de estar cansada.-
-No tanto.- Elsa y Olaf se quedaron mirando el
cielo disfrutando el momento sin ninguna persona.
-¿Tú también lo sabes?- pregunto Elsa después
de varios minutos de silencio
-¿Qué cosa?- sonrió Olaf
-Lo que ocurrió hoy en el pueblo mientras yo
no estaba-
-Ah ah ah si si, lo recuerdo, estuvo genial.
Muchas gracias por la nieve- dijo Olaf con la sonrisa inmensa que a todos les
fascinaba. Lo de siempre, creyendo que su creadora hizo toda esa nieve para que
la gente pueda divertirse.
-Olaf, no fui yo la que creo toda esa nieve,
estaba de viaje- dijo Elsa
Olaf, se quedó mirando a Elsa por pocos
minutos hasta que rio
-¿Qué dices? Obviamente fuiste vos Elsa, estoy
seguro que aun te gusta divertirte y disfrutar- exclamo Olaf
-No, Olaf aunque me haya vuelto una reina no
quiere decir que me volví aburrida, solo son las responsabilidades nada más. Te
lo juro, no fui yo- Elsa quería tener la razón pero Olaf no era fácil
-Mi reina eres muy graciosa- dijo Olaf entre
risas
-Entiende, no fui yo, no he utilizado mis
poderes. Los he utilizado pero en otro lugar, no puede ser que esos poderes
vengan acá y hagan suficiente nieve como para una guerra- Elsa empezaba a alterarse.
-Elsa, pero no existe nadie que pueda hacer lo
mismo que vos…- Esa frase fue una bomba en la cabeza para Elsa. Se puso a
pensar como seria conocer a alguien que tuviera los mismos poderes que ella, ¿Habrá
sido esa persona la que ocasiono todo ese alboroto? Y si lo hizo ¿Por qué no se
muestra? Esas cosas en la cabeza de Elsa la hacian mirar hacia el horizonte
teniendo todo el cuerpo paralizado, fue como un estado de shock que Olaf tardo
un rato en darse cuenta como estaba su dueña.
-Elsa, tranquila reina… de seguro
averiguaremos que fue lo que paso ahí- dijo Olaf con seguridad
-No lo sé, me pongo a pensar que… hay alguien
que…- Elsa sonaba muy cortante y pensativa –Tal vez alguien que pueda hacer lo
mismo que yo… ¿Podría ser?-
-No tengo idea reina, solo sé de tus poderes,
ojala supiera de una persona más que tendría los mismos poderes que vos, seria fantástico-
Elsa se entristeció con lo que escucho y Olaf empezó a darse cuenta de otra
cosa más que le pasaba – ¿Lo estás diciendo por lo que hablamos el otro día?-
Elsa no dio respuesta, aparto un poco la
mirada
-¿Elsa?- Olaf se preocupo
-Sí, es eso-
-Oh, entiendo. Es común sentirse solo, sin
nadie con quien compartir momentos, alguien en quien confiar, es feo- dijo Olaf
-Pero que te traten como un monstruo es peor-
dijo Elsa con lastima
-No Elsa, no digas eso, no eres ningún monstruo,
eres la mejor persona que he conocido. Has hecho cosas hermosas y lo sabes. Tu corazón
es muy lindo, lleno de alegría y amor. Lo que paso con tu hermana dos años atrás
ya está, quedo en el pasado. No sabias controlar tus poderes, todos entendimos
eso y lo seguiremos entendiendo- confeso Olaf
-A veces me siento sola- Elsa empezó a llorar –No
espero un príncipe ni nada, solo quiero a alguien que me entienda y me pueda
comprender por como soy. Y que no me vea como una asesina o como un peligro-
-Elsa, estoy seguro que encontraras a alguien
que sea igual a vos- dijo Olaf –Estoy seguro que tarde o temprano alguien vendrá
y no te vera como un monstruo-
-Gracias Olaf- respondió Elsa secándose las
pocas lágrimas que derramo. Abrazo muy fuerte a Olaf que su cabeza se desprendió
de su cuerpo –Lo siento- dijo Elsa con risas débiles.
-Ve a descansar reina, has tenido un viaje
largo y se te ve cansada- Olaf se puso feliz de que sus palabras la animaron.
Elsa miro a Olaf, lo acaricio y salió del balcón
dejando a su muñeco a la luz de la luna.
Era de noche pero para el guardián no era un
problema, había estado en muchísimas situaciones a oscuras en un lugar que no conocía
pero con sus poderes y su habilidad de volar, eso no era un problema para
Frost.
-Todos durmiendo, en cualquier momento Sandy.-
Jack sabía que cada vez que todos dormían, aparecía Sandman con sus poderes
dando los sueños de los niños para que sigan creyendo en ellos y sobre todo en
ellos mismos.
Jack se puso la capucha y empezó a caminar por
la playa. Sin temor a que lo vieran se puso a lanzar copos de nieve mientras
tocaba las tiras de arena de Sandy abriendo el sueño. Vio un tigre saliendo
dando rugidos y lamiéndose la pata para poder dormir, Jack volvió a tocar otro
sueño, este era un oso rugiendo fuerte. No llegaron más tiras de arenas, tal
vez Sandy quería que durmieran sin ningún sueño.
-Muchos animales como siempre- Jack casi
siempre se encontraba con animales en los sueños de Sandy, salvo cuando uno
estaba perdiendo la fe en los guardianes, ahí es cuando Jack tocaba la tira de
arena y salían los guardianes juntos o salían los que el niño le estaba
perdiendo fe. Como era obvio, Frost siempre se encontraba a él mismo, casi en
todos los sueños lo relacionaban con él. Con el tiempo fueron reduciendo ya que
Jack al ver eso empezó a ser más demostrativo ante la gente, es decir, que se dejaba ver. No era un fastidio o un sacrificio, Jack amaba ser visto por
los demás y poder jugar con ellos, era su centro.
Luego de haber estado caminando por la playa,
Jack volvió a su lugar de estadía, esta vez trato de poder quedar dormido pero también
fue en vano. Era imposible, su cabeza daba vueltas cuando quería dormir, como
si su cerebro no estuviese conectado a su cuerpo, no sabía lo que le pasaba, ¿era
por lo que paso en ese pueblo? ¿Por qué la gente lo miraba con esa cara? ¿Por
qué lo relacionaban con la reina del lugar? ¿Cómo es que eran mejores en la
guerra de bolas de nieve que él? Jack se hartó y sin más dudas o preámbulos,
agarro su bastón y despego con destino a ese lugar. Era una lástima que no conocía
el nombre del lugar, así se lo preguntaba a sus amigos o a cualquiera para
tener más información.
Estuvo volando por horas, hasta que por fin
llego. Menos mal que los recorridos de los viajes que hizo hoy no se los
olvido, eso fue lo que le hizo poder llegar a su destino. El pueblo estaba en
un silencio de paz, solo se escuchaba los grillos y el ruido del viento. Se
notaba que era invierno en esa época. Jack empezó a caminar por el pueblo sin
temor a que alguien fuese a atacarlo, ya mucha gente lograron verlo y todos les
agrado lo que el guardián hizo para ellos. Siguió caminando hasta que por fin
le dio atención al castillo, ¿Ahí vivirá la reina de este pueblo? Para su
suerte, había un cartel en el castillo que decía “Arendelle”
-Arendelle- dijo Jack –Lindo nombre para
hermoso lugar- decía el guardián mientras miraba el rio que rodeaba el pueblo y
el castillo.
Jack se elevó y atravesó lo muros del
castillo. Tomo la decisión de irse a los techos del castillo para poder ver
todo el pueblo,
Su corazón dio un gran salto cuando vio a una
joven parada en un balcón, la muchacha estaba con otro hombre rubio y grande.
Ambos estaban charlando tomados de la mano. Jack trato de buscar un lugar para
ocultarse. Luego de unos segundo encontró un lugar perfecto para verlos,
empezaron a besarse.
-El amor- pensó Jack
Al guardián de la diversión comenzó a sentirse
como le pasaba cuando se encontraba a una pareja. Aunque uno pueda ser una
persona divertida o que nunca se aburre o que siempre busca la diversión y la
felicidad para todo, Jack Frost empezó a sentirse triste, algo que no siempre
le pasa, y esta vez era por su soledad.
Frost se puso a pensar como seria estar con
alguien, poder divertirse con alguien, que entienda tus sentimientos y penas,
alguien que este a tu lado pase lo que pase, ¿Cómo encontraría a alguien con la
que quisiera estar toda una eternidad con él? Era eso lo que a Jack lo mataba,
nadie quisiera estar con alguien con nunca va a morir, gracias a esos pensamientos
Jack empezó a llorar. Pensó que estaba actuando como un idiota pensando en eso,
por lo que decidió dejar el castillo y ponerse a caminar en el rio. Para poder
sacarse los sentimientos de la cabeza, decidió jugar una broma. Agarro su bastón
y congelo una parte del rio que impedía que un barco pudiera zarpar. Además de
ser una broma, tenía curiosidad que pasa si la gente de ese pueblo ve eso, ¿Cómo
reaccionaran?
El guardián comenzó a dar vueltas por el rio,
luego de varios minutos dando vuelta por el castillo alguien toco su espalda
provocando que Jack reaccionara un poco asustado agarrando su bastón con
fuerza.
-Oh hada eres tu.- Jack se calmo
-Hola Jack, ¿Qué haces por aquí?- Hada estaba
emocionada
-Andaba vagando por aquí, veras me gusta este
lugar y bueno… quería seguir explorando aún más- respondió Jack
Hada solo rio y le hizo un gesto queriendo
decir que era hora de marcharse que podía volver otro día. Había que dejar a la
gente dormir.
Jack asintió con lástima porque no quería irse
de ese lugar. Siguió el vuelo de la hada y luego de estar volando por varios
minutos, ya se encontraban en el polo con los otros guardianes.
-Ahhh Jack, ¿Qué tal? – Era Norte
Siguió caminando sin responder a nada. Se dirigió
a una ventana viendo el paisaje que había en el polo. Luego, Jack hizo un copo
de la nieve, era un símbolo muy lindo. La mente de Frost estaba en blanco, empezó
a sentirse mal que no quiso hablar mucho con sus amigos.
-Jack, ¿Te encuentras bien?- pregunto Norte
-No pasa nada, solo tuve un día revoltoso-
-¿Paso algo con la hadita? Se añadió la hada a
la conversación
-No, solo que… AAHH! No sé, han pasado muchas
cosas que me vienen comiendo la mente- respondió Jack
-¿A qué te refieres con que te comieron la
mente?- fue conejo quien hablo pero no pudo saber su respuesta
-Hey chico, será mejor que vayas a dormir,. te ves muy cansado-
las palabras de Norte fueron muy convenientes para Jack para que las obedezca. Al
final Jack obedeció, se levantó y se fue a su habitación del polo, no tenía
muchas ganas de hablar, tenía ganas de pensar.
-¿Qué le paso?, ¿Alguien sabe?- pregunto Norte
cuando Jack se fue
-Casi nunca lo vemos así- dijo Hada
-Solo tuvo un mal día, como todos. No lo
molestemos- dijo conejo. Sandy apoyo lo que dijo y los demás se pusieron de
acuerdo
-Bueno pero Norte, deberías hablar con él.
Recuerda que te tiene que ayudar para navidad- dijo Hada
-Lo se… espero que no me congele- Los
guardianes se rieron
El sol brillaba más fuerte que nunca y parecía
que hoy iba a ser un día largo hasta que recordó que hoy era su día libre y que
lo iba a aprovechar para poder estar con su hermana.
Elsa se levantó de su cama y se dirigió hacia
el comedor para su desayuno, estaba Kristoff desayunando y Olaf que venía
corriendo hacia Elsa.
-Buenos días mi reina.- digo el muñeco
-Buenos días Olaf, no hace falta que me digas
reina, con decirme Elsa está bien.- Elsa acaricio la cabeza de Olaf y luego se dirigió
a la mesa con Kristoff
Buen día Elsa.- Kristoff siempre era uno de
los que se levantaba temprano ya que su negocio de hielo era mejor empezarlo a
temprana horas del dia
-Buen día Kristoff.- saludo Elsa
-Antes que nada, gracias por dedicarte un
tiempo con Anna, veras... hoy tengo mucho trabajo y tu hermana estaba un poco
cargosa por la boda ya que no para de pensar en eso y siempre habla de eso...-
Cuando termino de hablar, Anna justo ingresaba al comedor
-Buen día a todos.- saludo Anna y luego se dirigió
a Kristoff -Buen día futuro esposo.- Le dio un beso en la mejilla. Elsa se dio
cuenta de porque Kristoff decía eso, Anna estaba muy alterada por la boda, pero
así es ella pensó la reina. Olaf se rio y Anna puso cara de seria viendo que
los presentes se reían de su actitud.
-Buen día amor.- Kristoff le devolvió el
saludo -Hoy estaré algo ocupado con el trabajo amor, sabes? tengo que hacer
muchas cosas y tal vez te veré mas en la noche.-
-Está bien, hoy será día de hermanas juntas.-
Anna abrazo a Elsa por los hombros y ella le devolvió la sonrisa.
Todos terminaron de desayunar y Kristoff se marchó
a trabajar y las hermanas se estaban preparando para poder ir a ver los
vestidos. Estaban en el dormitorio de la princesa revisando todos los vestidos
que tiene.
-¿Qué opinas de este?- Elsa hacia que Anna se
probara todos los vestidos que tenía para saber bien como les quedaba.
-Este me gusta, pero tiene esto. El otro es
muy lago, este es muy corto, el otro se me ve más apretado...- Anna era muy difícil
de hacerla tomar una decisión en el momento pero Elsa ya tenía la paciencia
desde niña
El ambiente se puso raro y de repente el techo
empezó a nevar dentro de la habitación de Anna
-Muy lindo Elsa, pero tengo miedo que la nieve
arruine los vestidos.- digo Anna pero para su sorpresa Elsa estaba viendo la
nieve con una cara de estar completamente confundida y desconcertada.
-¿Elsa?- Anna también puso cara de confundida
-Eeemmmm... no entiendo porque hice una nevada
justo aquí- acoto Elsa
-Serán los nervios de la boda, siempre pasa en
los familiares de la mujer y además es algo común que pase esto-
-Pero te juro que yo nunca tuve la intención
de provocar la nevada-
-Vamos, llevemos los vestidos al probador y me
los pruebo ahí- dio la idea Anna
-Hecho- Dicho esto, las hermanas salieron de
la habitación y se largaron al probador.
Pasaron varias horas dentro hasta que por fin
y Anna se quedó con la opción de 3 vestidos de boda que para Elsa le sorprendió
luego de que ella la ayudara. Anna si no tenía la opinión de su hermana,
hubiese tardado aún más en decidirse
-Estos tres me encantan, no se cual elegir-
replico Anna
-Los 3 tienen el mismo color, no será difícil
en cual escoger...-
Las hermanas fueron interrumpidas por un
guardia del castillo que para qué pase eso tiene que ser algo grave o algo
fuera de lo común.
-Mi reina, el rio volvió a congelarse- digo el
guardia con voz preocupante
Elsa y Anna se miraron con desesperación y eso
las obligo a cortar su tiempo a solas que Elsa tuvo que ir hacia al rio para
ver que ocurrió y de paso descongelarlo.
-¿Cómo fue que ocurrió?- Pregunto Elsa al
guardia mientras iban en camino
-No lo sé, el rio comenzaba a congelarse y
tiene una pinta muy rara-
¿Rara? Desde cuando el hielo que se formaba en
el rio provocado por ella para que los habitantes puedan esquiar fuera raro.
-¿Cuál es la emergencia que este congelado?- Volvió
a preguntar la reina
-Hay un barco que vino de Alemania que se quedó
encerrado a causa del hielo-
Llegaron al lugar del hielo en el rio y se
llevaron la sorpresa. El hielo se había ido, el barco ya se estaba marchando.
-¿Cómo es posible?- digo la reina
-¿Y EL HIELO?- el guardia tenia cara como la
de un niño cuando le roban su juguete
-Se desvaneció, justo cuando fue a buscarla,
el hielo se desvaneció rápidamente... No sé cómo ocurrió eso- acoto un
campesino
-Al parecer puede controlar el hielo a una
gran distancia mi reina- digo otro guardia
-No, eso no es posible, yo estaba en el
castillo y además nunca tuve la intención de congelar el rio-
Todos se quedaron mudos, confiaban en las
palabras de su reina pero ese hecho los dejo con la cabeza llena de preguntas ¿Quién
provoco ese hielo? ¿Por qué justo ese hielo encerró el barco? Bueno, no todos lo que vieron eso estaban confusos, algunos sabian la respuesta...
-Si vuelve a suceder lo mismo, me avisan- Esa
fue la orden de la reina que en pocos segundos ya estaba volviendo al
castillo.
¿Qué le sucedía? porque nunca supo de ese
acontecimiento sin que le avisaran, acaso sus poderes empezaban a actuar sin
que ella lo empleara. Elsa se hizo la pregunta que nunca se había hecho en su
vida ¿Fue otro u otra quien realizo ese hielo?
Se encontraba en la punta cerca del
acontecimiento observando todo lo ocurrido, estuvo vagando por ahí hasta recordó
lo que hizo la noche pasada, tenía que ver el rostro de la gente. Después de
ver tantos conflictos con el hielo, decidió que era momento de descongelarlo
pero para su sorpresa fue poder ver a la reina.
-WUAO!!!- dijo Jack Frost -¿¡Ella es Elsa!?-

