miércoles, 15 de marzo de 2017

Capitulo 4 "El Cumpleaños de Elsa"

CAPITULO IV

El Cumpleaños de Elsa

Todo se estremeció, todo lo que podía ver… desapareció, el guardián que estaba espiando desde lo más alto de una colina en Arendelle sintió algo, ese algo que todos sentimos cuando encontramos a alguien que te revuelve el estómago. Sintió como su corazón empezó a latir más fuerte de lo normal, el bastón temblaba a causa de sus manos, lo cual hacia que el bastón lanzara pequeños rayos de hielo, y lo más común, se le puso la piel de gallina. Sus ojos quedaron clavados en ella, en la reina; en ese cuerpo delgado con su vestido suelto color celeste, su pelo rubio y sus ojos azules iguales a los de Jack. La mirada era perfecta y parecía pálido de lo nervioso que se encontraba pero la situación fue interrumpida, Elsa estaba volviendo al castillo. Jack pensó en seguirla pero con temor, toda la gente de ese pueblo lograba verlo y no quedaría bien que se infiltre al lujoso castillo sin ninguna autorización previa, pensó Jack.

Devuelta en su castillo, Elsa seguía preguntándose de cómo pudo ocurrir todo eso y por qué. La duda ante esa situación la dejaba pensando en blanco. ¿Tenía que ver con los otros sucesos? ¿Qué es lo que está saliendo mal de mí? La reina no encontraba respuesta. Cuando entro al castillo olvido por completo que estaba con Anna lo cual la llevo a que diera toda la vuelta del castillo hasta encontrar a Anna en su habitación.

-¿Está todo bien?- pregunto Anna

-Si- mintió Elsa –No fue nada grave, ya se descongelo y lograron partir-

-Es injusto que nos tengan que molestar en tu día libre, que no pueden resolver ellos las cosas, nosotras siempre tenemos que estar ahí dando solución a todo- se quejó Anna

-Soy la reina y tú la princesa… es nuestro trabajo- acoto Elsa

-Lo siento, no estoy acostumbrada a esto- dicho esto las hermanas olvidaron el suceso reciente y siguieron con su día libre tratando de preparar las cosas de la boda. Estuvieron todo el día viendo los modelos de los vestidos. Llego la tarde y las hermanas decidieron empezar a ver dónde seria la boda. Como siempre estaba la sala para cualquier evento, a Anna le gustaba pero le parecía muy exagerado los colores que decoraban esa sala. Quería algo más verde que combinara con los vestidos que a ella le gustaba. Se pusieron en contacto con los encargados de la fiesta y estuvieron revisando todos los detalles para empezar a organizar cuando empezarían a preparar todo, la boda seria en un mes y las cosas debían ya de estar listas, pensó Elsa. La reina siempre fue organizada en su vida, cuando tenía que hacer algo, lo hacía con tiempo. No le gustaban las tardanzas y menos cuando se trata de algo importante como una boda.

-A partir de la semana que viene empezamos a decorar todo para que quede esplendido su alteza- acoto el encargado

-Wiii genial- dijo Anna exaltada –Estoy tan emocionada- Anna empezó a saltar de locura por el salón

-Nunca cambia- pensó Elsa con una sonrisa en su rostro

Llego la noche a Arendelle y las hermanas seguían juntas disfrutando del día libre que tenía Elsa. Kristoff arribo con toda la ropa cubierta de nieve.

-Fue un día agotador, pero tuve suerte- dijo cuándo las vio a las hermanas mientras descargaba todas sus herramientas

-¿Qué tal Sven?- pregunto Elsa

-Cansado, le deje muchas zanahorias para que pudiera sacarse esa hambre que siempre le agarra apenas terminamos de trabajar-

-A veces hasta quiere arrancarme mi nariz- Olaf se incorporó a la conversación

-AH Olaf justo a tiempo, chicos vengan conmigo... Elsa, quédate aquí- Anna agarro de la mano a su futuro marido y a Olaf sacándolos de la sala donde estaban con Elsa. Anna los llevo lejos de la reina para tener una conversación secreta
-¿Que ocurre Anna?- Pregunto Olaf

-Mañana es 21 de diciembre, mañana es el cumpleaños de Elsa- digo Anna

-Sí, ya lo sabemos, ya tenemos el regalo preparado- digo Kristoff sonriendo

-Lo sé, pero recuerden de la fiesta sorpresa a la tarde- acoto Anna

-También está bien planeado- dijo Olaf guiñando el ojo derecho

-Eso quería escuchar-

-Ya tengo planeado en que comer- dijo Olaf acordándose del cumpleaños de Anna

-No Olaf, eso es para Elsa- exclamo Anna

-Sí y para sus invitados- acoto Olaf. Kristoff rio y le dio una palmadita en la espalda

-Yo ya tengo un plan amiguito-

Olaf y Kristoff se guiaron el ojo dando a entender que tenían un plan para robar el pastel. Era costumbre de ellos dos comerse el pastel ya que era lo más delicioso de los cumpleaños celebrados en el castillo.

Para el guardián de diversión le resulto una gran noticia. Estaba volando por fuera de la ventana de la sala donde estaban los tres organizadores de la fiesta sorpresa para la reina, le había dado curiosidad de saber de qué hablarían excluyendo a la reina pero de pronto se acordó de que la reina se encontraba sola. Salió volando hacia la ventana de la sala donde se encontraba ella.

-Elsa...- digo Jack -Que hermoso nombre- Se le ocurrió la idea de dibujar una corona de reina en el vidrio de la ventana para poder llamar la atención tal como lo hacía con mucha gente para que lo vieran. Para su mala suerte Anna, Kristoff y Olaf estaban entrando a la habitación donde se encontraba Elsa, interrumpiendo su plan de poder llamar la atención de la reina.

-Por fin, parecía que no terminaban más- se quejó Elsa -¿De que hablaban?- Pregunto pero era muy obvia la respuesta

-De... de... de la boda- digo Kristoff viendo que Anna y Olaf se reían juntos.

-SI claro...- Elsa sabía muy bien que hablaban de su cumpleaños

-Vamos a cenar- propuso Anna.

Los cuatro se marcharon hacia al comedor y cenaron juntos. Jack pensó que mañana podría volver a intentarlo, estaba hambriento, no había comido en todo el día así que decidió volver para el polo y sacarse el hambre de encima.

-Y eso fue lo que paso... fue raro- Anna le contaba a Kristoff y a Olaf lo que ocurrió con el hielo en el rio.

-¿Estas segura que no fuiste vos?- Pregunto Kristoff

-No, estuve todo el día en el castillo- Respondió Elsa

-Es verdad, nunca salió. Además de que nos interrumpieron en un día libre- se quejaba Anna

-Soy una reina, pueden interrumpirme si es algo grave-

-No lo es, si se derritió el hielo porque te mandaron a...-

Elsa se llevó la sorpresa más grande de su vida. Mientras escuchaba a su hermana capto que alguien paso volando por la ventana del comedor, alcanzo a ver un atuendo azul y que llevaba un palo.

-WOAH!!- grito Elsa

-¿Que paso?- preguntaron los hombres

-¿¡Vieron eso!?- Elsa tenía los ojos muy grandes y se dirigió a la ventana para ver si lograba volver a ver a esa figura que vio pasar

-¿Qué cosa?- Anna estaba confundida

-Vi a alguien que paso por la ventana volando, se los juro- digo Elsa

-Yo no alcance a ver nada, solo veo que le tengo que poner más sal a mi comida- acoto Olaf

-De seguro fue una ave grande- digo Anna mientras comía

-No!! Se los juro que era una persona, le vi la cabeza y las piernas- Elsa estaban desconcertada

-Para mí muchos vestidos le hizo mal- Se burló Kristoff

-Ja ja que gracioso- replico Anna con voz ronca

-¿No me creen?- Pregunto Elsa

-No es eso, lo que pasa es que no vimos nada- Acoto Kristoff

-Ven Elsa, terminemos de cenar que quiero dormir... Mañana será un gran día-

Elsa aun desconcertada se volvió a unir a la mesa y siguió comiendo con sus compañeros.
Nunca en su vida había visto algo parecido, menos si se trataba de una persona que podía volar. Pensó que a lo mejor se estaba volviendo loca y que el cargo de ser reina la estaba haciendo ver cosas raras, luego de cenar se fue para la cama pero las cosas que sucedieron ese día la dejaron como al menos una o dos horas en la cama sin poder dormirse.




-Buenas noches- Jack había llegado al polo y vio a Norte trabajando con los yetis

-Ohh Jack! amigo, ¿Cómo andas? ¿Qué tal tu aventura?- digo Norte

-Genial…- Jack se detuvo a pensar hasta que se dio cuenta que tarde o temprano los guardianes tenían que enterarse de lo que vio. –Norte, esto es raro… pero… conocí a una chica-

Esa fue la sorpresa del día de trabajo de Norte. Jack Frost conoció una chica y ahora se lo está contando. Eso es raro, el guardián de la diversión no se ponía a hablar de las chicas que conocía en sus aventuras, siempre las olvidabas o pasaba de tema. Esto sí que era importante, pensó Norte.

-Pertenece al mismo lugar que la hadita me indico, no lo sé, pero me parece que ella es alguien muy importante. Había ocurrido un problema por mi culpa y recurrieron a ella, ahí fue cuando la vi- explico Jack

-¿Volviste a bromear?- pregunto Norte con mirada de saber a lo que se refería

-Fue solo una pequeña broma, nada grave- respondió Jack

-¿Qué sucedió luego?- Norte estaba emocionado

-Me sentí raro, como si todo lo que sentía, todo lo que veía se hubiese ido lejos de este mundo- dijo Jack –Era hermosa… su vestido… su cabello… sus ojos-

Norte estaba fascinado por las palabras de Jack, no todos los días venia Frost y hablaba de una chica, valía oro escuchar eso

-¿Mañana volverás?- Pregunto Norte

-Por supuesto!- digo Jack con seguridad -Mañana es su cumpleaños, quiero verla y poder hablarle. Hay tantas cosas que quiero preguntarle- Jack estaba emocionado

A Norte le encantaba ver a sus amigos felices, escucharlos mientras cuentan sus aventuras y compartir esa felicidad y asombro. Algo así que venga de Jack Frost era lo más sorprendente del día, y más cuando se trata de una chica que a Jack lo dejo paralizado cuando la vio. Norte recordó algo y tuvo que cortar el buen momento.

-Oye Jack, recuerda que debes acompañarme para navidad- acoto Norte

-Lo se…- Jack odio escuchar esas palabras, tenía pensado pasar navidad en ese lugar de alguna manera

-Aunque…- acoto Norte –Puedes ayudarme en los lugares de nieve y luego te vas para Arendelle- dijo Norte –Dejaremos Arendelle como último lugar de repartir los regalos y ahí te quedas-
Jack se alegró mucho con esa idea –En serio, gracias Norte- dijo Frost

-Sin más que decir, seguiré trabajando un poco- Dicho esto ambos guardianes se dieron las buenas noches, Jack se fue a comer algo y luego se acostó sin sacarse de la cabeza a Elsa. Ella era algo para él, ¿Cómo podía serlo sin haber hablado con ella? ¿Sin que ella sepa la existencia del místico Jack Frost? Él sentía que los dos son dignos que compartir cosas, quería hablar con ella a toda costa, no importaba cuantos guardias tenía que pasar, Jack quería conocerla.

A la mañana Jack se levantó y su amigo Norte ya estaba desayunando, faltaban 4 días para el día más importante de Santa, no podía quedarse durmiendo hasta tarde, tenía que trabajar

-Buen día Jack- Saludo Norte

-Buen día- Respondió Jack

-¿Estás listo?-

-Nunca estuve tan listo- Jack se volvió a emocionar que empezó a congelar duendes por diversión

-Antes que te vayas descongélalos que los necesito- Se quejó Norte.

-Listo- en menos de 10 segundos los duendes se descongelaron. -Bueno será mejor que me vaya, hoy es su cumpleaños- Cuando Jack termino de hablar entraron los otros 3 guardianes que andaban de visita.

-¿Ya se anda escapando tan temprano?- Conejo cargaba algunos huevos que iban a ayudar a Norte

-Si tu encontrarías a una coneja harías lo mismo- digo Norte, Sandy asintió dándole la razón, Jack y hada se rieron pero Jack los detuvo

-Hoy es su cumpleaños, quiero estar bien temprano- Jack miraba hacia al cielo

-¿Que le vas a regalar?- Pregunto Hada

A Jack se le vino el mundo abajo, EL REGALO, pensó; era algo que tenía que tener no por ser algo importante, sino que quería sorprenderla. No sabía que hacer hasta que Hada hablo

-Hey Jack no te amargues, tienes poderes de hielo, puedes hacerle algo de hielo- acoto Hada

-Es que no sé qué- Digo Jack con seriedad

-Jack, no le regales nada...- Exclamo Norte

-¿Qué?- se preguntaron hada y conejo

-Jack amigo, no te conoce, si entras y le das un regalo de la nada sería medio raro ¿No lo crees?- Norte se lo veía con tan seguridad al decir esas palabras que Jack empezó a pensar bien

-No quiero quedar mal si pienso unirme a la fiesta-

-¿Vas a infiltrarte en su fiesta?- pregunto Hada

-¿Tiene algo de malo?- dijo Jack

-Oye Jack, tampoco seas tan apurado con infiltrarte y sentirte que todos te admiraran- exclamo conejo
-Si puedo, recuerda que soy un guardián-

-Aquí vamos de nuevo- dijo conejo

Jack y conejo tenían varias cosas y varios pensamientos que chocaban. Sus maneras de pensar eran distintas que casi siempre peleaban, agradeciendo que no empezaran una pelea, Norte los interrumpió

-Caballeros, bajemos la adrenalina y seamos hombres ¿quieren?- dijo Norte

Jack y Conejo se quedaron mirando con sus caras de desafiar al otro en quien tiene razón, era la razón por la cual siempre peleaban, se decían de todo hasta que el otro sepa que uno tenía razón. Los demás guardianes odiaban presenciar esa escena, no era nada cómodo. Luego de varios minutos de silencio Jack lo rompió levantando vuelo.

-Solo procura no faltar para navidad, Norte te necesita- dijo conejo con tono más relajante y con ganas de no pelear

-Tranquilo conejo, no me arruines este gran día- dijo Jack. Acto seguido se despidió de los guardianes, salió volando del polo dando un grito de gloria.

-¿Estás seguro que hará lo correcto?- Pregunto conejo contemplando la ventana donde salió Jack

-Mientras que no se meta en problemas...- Norte sonrió y empezó con su trabajo




Elsa era tan hermosa durmiendo, se levantó y ojeo un poco la ventana. Era un día hermoso, los brillos del sol atravesaban la ventana de su habitación haciendo resplandor los vestidos verdes y azules que tenía colgados en su armario, se levantó y sintió que ese día iba a ser perfecto, lo iba a disfrutar a pleno y todo porque recordó... Hoy es mi cumpleaños y nadie sabe lo que puede llegar a pasar ese día. Se puso su vestido de hielo que era su favorito, cuando termino de vestirse oyó que la puerta se abrió

-FELIZ CUMPLEAÑOS ELSAAA!!!- Entro Anna corriendo a abrazarla

-Anna! Muchas gracias- La reina sonrió de oreja a oreja.

-Hoy es tu día! te prometo que la pasaras mejor que los otros cumpleaños- digo Anna
Desde el día que Elsa aprendió a controlar sus poderes, los días dejaron de ser negros y sus cumpleaños fueron los mejores días de su vida. Este cumpleaños todo iba a cambiar

-Ven, te he preparado tu desayuno favorito!- digo Anna agarrándole el brazo

-No era necesario- digo Elsa con ternura

-Es tú cumpleaños, hoy no harás ni un trabajo- acoto Anna cuando justo entro Olaf a la habitación

-Que lo cumplas feliz, que lo cumplas feliz, que lo cumplas mi Elsa, que lo cumplas feliz!!!- cantaba Olaf mientras tiraba copos de nieve

-Jajaja gracias Olaf mi fiel amigo- Elsa se agacho a abrazarlo

-Hoy será tu mejor día del año- digo Olaf

-Gracias enserio! sin su presencia, mi cumpleaños no sería lo mismo- acoto Elsa

-No tienes por qué agradecernos, somos una familia- digo Anna.

Por fueras de la habitación estaba Jack escuchando esos saludos de cumpleaños en la que él se moría por formar parte.

Los tres se fueron a desayunar y luego del desayuno Elsa se encontró a Kristoff fuera del castillo

-Feliz cumpleaños Elsa- digo Kristoff abrazándola

-Gracias Kris-

Aunque Kristoff era el novio de Anna y pasaba más tiempo con Anna, a Elsa le caía muy bien a Kristoff, era el perfecto para su hermana y con eso se aseguraría de quien cuidaría de Anna cuando ella no esta

-Hoy será tu gran día- reclamo Kristoff

-Todos me dijeron lo mismo jaja- A Elsa le empezó a dar curiosidad porque decían eso

-Solo espera a la tarde...- Kristoff fue interrumpido por un codazo de Anna. Pasaron el resto del día dando vueltas por el pueblo. Tuvieron un almuerzo al estilo favorito de Elsa y dieron un paseo en barco por todo el rio. Cuando llego la tarde, Anna, Olaf y Kristoff se pusieron manos a la obra

-Elsa tu esperaras aquí- Anna había dejado a Elsa en su habitación

-No puedo esperar- Digo Elsa

-Tendrás que hacerlo- Anna cerró la puerta dejando a Elsa en la soledad

Elsa era amante de las sorpresas, ella también le había hecho una fiesta sorpresa a su hermana en el cual no lo dejo tirar a la basura por su resfriado. Elsa se quedó mirando por la ventana el lindo atardecer que había cuando no sabía que en el techo de su habitación había una persona, alguien que no se lo esperaba, alguien que nunca lo espero.
De repente Elsa empezó a ver los mismos copos de nieve que vio cuando estaba con Anna probando los vestidos de la boda, pero esos copos eran mejores y más lindos que los otros, estaban más brillantes y tenían todo tipo de formas. Elsa, se había hartado de que sus poderes actuaran “por su cuenta” por lo cual decidió no prestarle atención a la nevada y siguió pensando en la sorpresa.
Para la sorpresa del guardián, se dio cuenta que por primera vez sus poderes actuaron sin que él lo manejara. ¿Qué está pasando? ¿Por qué largaron esa nevada justo en la habitación que se encontraba Elsa? Jack estaba flotando fuera de la ventana viendo a Elsa dándole la espalda, lo cual Jack le dio ganas de querer entrar pero no se animó. Voló hacia el techo y se quedó ahí acostado pensando como poder actuar con semejante hermosura en esa habitación. Los nervios lo estaban matando, ¿Cómo hago? ¿Qué hago? Frost se hacia esas preguntas millones de veces. Cuando encontró la respuesta, o al menos, el valor para poder presentarse, su plan ya no servía, Elsa se había ido de la habitación. Pero espera, ¿y la nevada?, se desvaneció, ya toda la habitación lucia tal y como la vio Jack cuando llego, limpia y sin ningún copo de nieve. ¿Cómo puede ser? ¿Los poderes de Jack volvieron a actuar sin control del guardián? Jack recupero su aliento cuando volvió a ver a Elsa volviendo a entrar en la habitación, pero esta vez Frost se llevó la sorpresa de su vida. La reina de las nieves empezó a utilizar sus poderes de hielo en frente del guardián de la diversión y del invierno, Jack observo como Elsa con sus poderes comenzaba a cambiarse los vestidos y para la mejor parte empezó a crear pequeños copos de nieve pegándolos en su habitación. Jack estaba con la boca abierta, con el corazón detenido y con los ojos sin pestañear. ¿Esto es posible o es un sueño? Estaba presenciando un milagro para su alma, una chica que no solo le parece hermosa y atractiva sino que también, por lo que ve, tiene poderes de hielo.

-¿Estas lista Elsa?- pregunto Anna cuando entro a la habitación

-Por supuesto-

Dicho esto se marcharon de la habitación dejando a Jack sin aliento y sin fuerzas para moverse. Había quedado tan impactado en lo que vio que se olvidó de que Elsa se había ido.

-Mantén los ojos cerrados, NO LOS ABRAS- dijo Anna mientras llevaba a su hermana

-No tan rápido Anna, me voy a chocar con algún poste como Kristoff- se rio Elsa. Al haber estado caminando por minutos, se detuvieron y Anna le dijo que podía abrir los ojos

-SORPRESAAAA!!!!- gritaron muchas personas

Elsa se sorprendió, el salón estaba cubierto de una decoración, por así decirlo, al estilo hielo. Los invitados vestían ropa azul, celeste y en ciertos casos verde ya que ese era el nuevo color significativo de la reina. Había una gran torta en la mesa de los dulces acompañada por distintos pasteles y todo tipo de comida de fiestas.

-Muchas gracias a todos- dijo Elsa al recibir la sorpresa. En esa fiesta se encontraban miembros del reino en los que eran más cercanos a Elsa y también los que más tenía confianza, también se encontraban todos los sirvientes del castillo, los amigos más cercanos de Elsa, incluyendo algunos amigos de Anna que a Elsa no les caía mal. Pudo notar algunos reyes de otros lugares que los recordaba por haber estado cuando se había coronado reina de Arendelle, pero la sorpresa no terminaba ahí…

-Feliz cumpleaños Elsa!!- dijeron Eugene y Rapunzel

-Chicos!! Están aquí? Que sorpresa!!- Elsa iba saludando a cada invitado uno por uno, ya como reina tenía la amabilidad de saludar a todas las personas y en su cumpleaños lo hacía por placer pero cuando vio a Rapunzel con Eugene se emocionó aún más. Sus mejores amigos estaban ahí y no lo podía creer, fue corriendo a ellos y los abrazo muy fuerte a los dos juntos.

-¿Qué hacen aquí?, ¿Cómo es que no supe que vinieron?, me alegra muchísimo verlos- digo Elsa con una sonrisa

-Anna lo arreglo todo- digo Rapunzel mirando a Anna

-Gracias en serio por haber venido, los extrañe mucho- Elsa estaba muy feliz, pensó que ese era el regalo de Anna ya que hacerlos venir y que la reina no se haya enterado fue una tarea bastante difícil, a Elsa no se le escapaba nada de los que venían.

-Eso no es todo- Anna agarro a Elsa de la mano y la llevo a las sillas donde usualmente la reina y la princesa se sentaban juntas en las ceremonias. Olaff y Kristoff se encontraban a un lado, parecían tener algo en manos.

-Atención gente- grito Anna -Antes de empezar la fiesta quisiera agradecer a todos por haber venido en especial a los que han viajado varias horas para poder asistir- Todos aplaudieron incluyendo Elsa. –Ahora quería darle un regalo importante a mi hermana Elsa que ella ha sido la persona que me ha demostrado que lo imposible se puede volver posible, que el amor puede descongelar un corazón congelado y lo más importante… lo increíble que es tener una hermana como ella por eso hoy te quiero dar mi regalo de cumpleaños- A Elsa le empezaron a caerle algunas lágrimas, Olaff y Kristoff se arrimaron a su silla y le entregaron a la reina una preciosa corona hecha de metal reluciente con oro y una pizca de hielo. Elsa quedo fascinada por lo bien diseñada que estaba, por como relucía y porque brillaba, contenía la letra E de su nombre. Ya entregado el regalo la princesa Anna volvió a hablar

-Fue un regalo hecho por tus seres queridos y esperamos que le guste- digo Anna.
Elsa se emocionó muchísimo y dio un paso rápido hacia ellos y los abrazos a los tres juntos recibiendo un fuerte aplauso por los invitados –Muchas gracias, ustedes valen muchísimo para mí y no saben lo feliz que me siento en tenerlos a mi lado, en serio gracias- digo Elsa

-Espero que le haya gustado reina y espero que goce de su fiesta de cumpleaños- exclamo Kristoff y dicho esto Anna grito – ¡Que comience la fiesta!-

Al escuchar eso, los músicos comenzaron a tocar música de fiesta y los invitados comenzaron a bailar sin parar, Rapunzel y Eugene fueron juntos a saludar y a charlar con la cumpleañera ya que hacía mucho tiempo que no pasaban tiempos juntos y eran mejores amigos.

-¿Cómo la estás pasando Elsa?- Pregunto Eugene

-Mejor que nunca, no estoy acostumbrada a tener estas fiestas, la verdad que es esplendida- respondió Elsa

-Anna se esforzó bastante, durante un mes la estuvo organizando- acoto Rapunzel

-Imagínate que nosotros desde hace 2 meses atrás que ya teníamos todo organizado para venir- comento Eugene

-Wuao, mucho tiempo- se sorprendió la reina

Siguieron hablando por un buen rato los mejores amigos y luego la pareja se unió al baile proponiéndole a la reina que se uniera pero ella les digo que se uniría luego que iba a recorrer el salón saludando y charlando con todos mientras la música se escucha a pleno ritmo de baile rápido para hacer una fiesta movida. Elsa se encontró con una niñita morocha, la niña la miro y fue a abrazarla, Elsa era su admiradora.

-Mi reina feliz cumpleaños!- digo la niña –La quiero mucho mucho mucho- se lo decía mientras la abrazaba. La reina se arrodillo ante ella y se quedó charlando con ella, era muy especial. Luego de un rato su madre la llamo ya que pensó que estaba estorbándole mucho el tiempo que tiene la reina, la niña se despidió pero mientras estaba se estaba yendo la niña exclamo:

-Gracias por haber reparado la estatua de hielo-

-¿Qué?, ¿Qué yo repare que?- Se preguntó Elsa. Se levantó y se quedó con la mente en blanco tratando de recordar que fue lo que había reparado ese día y que ella recuerde, no reparo absolutamente nada, casi ni uso sus poderes ese día.




-De seguro no me dejaran entrar, me fijare por las ventas detrás del castillo- Jack se propuso la idea de entrar a la fiesta de cualquier forma, quería hablar con Elsa, quería saber más de ella. Noto que una ventana estaba sin seguro y entro. Se encontraba en la habitación de la persona que más estaba buscando, la exploro un poco y se dio cuenta que era como si él hubiese hecho el cuarto para él mismo pero en su versión mujer, salió de ahí y empezó a caminar por los pasillos. Se imaginó que toda la gente se encontraban en la fiesta así que no tuvo temor en recorrer el castillo pasa saber dónde estaba la multitud.

Elsa se encontraba desconcertada sobre lo que le dijo a la niña, salió de la fiesta solo por un rato, pensaba que se estaba volviendo loca.

Jack Frost descubrió que estaba dirigiéndose al pasillo que lo conducía al gran salón donde se celebraba la fiesta.


Ambos no sabian que estaban por encontrarse en el mismo pasillo

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